Con motivo del aniversario del nacimiento de François Duprat (1940 – 1978) se debería hacer hoy una reflexión sobre cual ha sido la evolución del nacionalismo revolucionario puesto que Duprat fue un intelectual francés, un ideólogo del nacionalismo revolucionario, promotor del revisionismo histórico, e inagotable activista político. Podemos decir que fue un personaje fundamental del nacionalismo francés en la década de 1970, llegando a convertirse en un líder de Ordre Nouveau y después del Front National, fundado en 1972.
François Duprat nació en Ajaccio, la capital de Córcega, el 26 de octubre de 1940, pero vivió gran parte de su juventud en Bayona, localidad perteneciente al país vasco francés. Más tarde se reubicaría en París, primero como estudiante, y luego como docente. Los miembros de su familia simpatizaban con el comunismo, hecho que llevó a Duprat a militar en ese ambiente durante su adolescencia, para alejarse después de ese ambiente, y unirse a Jeune Nation, y ser miembro del efímero Parti Nationaliste. Tras la ilegalización de ambas organizaciones, se afilió a la Fédération des Étudiants Nationalistes , lo que le permitiría unos años después incorporarse a los Volontaires d´Europe-Action. Por esos años Duprat prestó su entusiasta adhesión y su activo apoyo a la Organisation de l´Armée Secrète (OAS), hecho que lo condenaría a terminar detenido durante unas semanas en 1962 por «atentar en contra de la seguridad del Estado francés». Durante su paso por la universidad, Duprat se especializó en el campo de la historia y devino docente en el nivel superior. Entre octubre de 1964 y octubre de 1965, Duprat vivió en el sur del Congo, más precisamente en la región de Katanga. Llegó allí vinculado a una misión de desarrollo educativo de la Unesco, y terminó trabajando como Director de Propaganda del gobierno del Primer Ministro del país africano. Su estancia en el Congo le sirvió a Duprat para nutrirse ideológicamente en el contexto de los años de la guerra fría.

Tras su retorno de África, Duprat se unió a Occident, convirtiéndose en jefe de propaganda de la organización y en director de la revista “Occident-Université”. Desde 1962, su figura había comenzado a acrecentarse dentro de los círculos nacionalistas franceses, y eso le permitió participar en las influyentes publicaciones “Défense de l´Occident” y “Rivarol”, desde donde planteó la necesidad de unificar a todos los sectores tercerposicionistas de Francia. También por esos años asistió al periodista Roland Gaucher en la redacción del libro “L’Opposition en URSS: 1917-1967”. Duprat fue expulsado de Occident en 1967, después de que la policía francesa capturara a un grupo de militantes nacionalistas a los que se les acusó de haber causado violentos desmanes en la Universidad de Ruan: los miembros de la organización acusaron a Duprat de haber cedido ante la presión del gobierno –que, por ser la cara más visible de Occident, lo habría hostigado para que confesara lo que sabía– y a causa de ello haber traicionado a sus camaradas. De todos modos, lo que Duprat logró durante el tiempo que estuvo en Occident fue muy destacable, ya que promovió el desarrollo de una estética característica y de una metodología efectiva que volvió increíblemente popular al movimiento.
Antes de la guerra de los seis días, el nacionalismo francés aprobaba en general la existencia del Estado de Israel, entidad a la que juzgaban como una una resolución medianamente aceptable del problema judío. Duprat, en cambio, seguía al intelectual revisionista francés Maurice Bardèche (1907-1998), y una figura muy respetada e influyente en Francia, en ese asunto: es por ello que no sólo sugería la disolución de Israel, sino que además apoyaba a quienes compartían esa idea, es decir apoyaba al Frente Popular para la Liberación de Palestina y al Partido Sirio Social Nacionalista, dos fuerzas de izquierda. Su posición ante el sionismo hizo evolucionar a Duprat hacia el nacionalismo revolucionario. De ese modo su discurso se reconvirtió para volverse más cercano con los movimientos anticolonialistas (esa fue la causa por la que apoyó al gobierno de Nigeria cuando las autoridades de Biafra, auspiciadas por Israel, Francia, España y el Vaticano, decidieron declarar la independencia del país). Después de su salida de Occident y de su transformación en un referente del nacionalismo revolucionario, Duprat se dedicó a desarrollar y difundir sus ideas y teorizaciones en Francia. De ese modo se convirtió en asiduo colaborador de las publicaciones “Militant” y “L´Élite européenne”, y pasó a encargarse de la edición de la revista “Défense de l’Occident” y a oficiar de reportero en “Rivarol”. Desde esos espacios trabajó incansablemente para convencer a los nacionalistas franceses de que organizasen un movimiento político que pudiese actuar como una fuerza política.

En 1969 el proyecto de Duprat se materializó a través de Ordre Nouveau, y en 1972 los miembros de O.N. promovieron la creación del Front National, con el fin de tener una plataforma electoral desde la cual competir por los cargos públicos. Sin embargo, el FN no obtuvo en las urnas los resultados que la gente de O.N. esperaba, de modo que sus militantes plantearon diversas propuestas: abandonar O.N., mantenerlo vivo y convertirlo en un centro de formación para nacionalistas, o fusionar a O.N. dentro del FN. La última posición era la que promovía Duprat. Por ese motivo intentó ganar terreno dentro del FN, pero terminó chocando contra Jean Marie Le Pen, por lo que fue expulsado del partido. Ya afuera del FN, Duprat se vinculó al Europäische Neue Ordnung, una red internacional de propaganda nacionalista, y consiguió fondos para editar las publicaciones “Revue d’Histoire du Fascisme” y “Les cahiers européens”. La primera de ellas –que incluyó numerosos artículos escritos por Duprat, pero firmados con seudónimo– realizó una admirable vindicación de los fascismos y contribuyó a difundir masivamente el revisionismo histórico en Francia, en tanto que la segunda, impresa sólo para suscriptores, se convirtió en una suerte de vademécum para los nacionalistas más comprometidos de la época.

Aprovechando la enorme influencia que tenía, Duprat creó los Comités d’Union des Nationaux en 1974 –una plataforma construida a imagen y semejanza de los Comités Tixier-Vignancour– que se pusieron al servicio de la campaña presidencial de Jean-Marie Le Pen. Los resultados no fueron nada favorables para el nacionalismo en aquella oportunidad, pero el gesto de Duprat fue recompensado por Le Pen, quien lo dejó reingresar al FN en septiembre de 1974 para que se encargara del desarrollo de las estrategias de propaganda. Por aquel entonces Duprat había estrechado también sus vínculos con la Fédération d´Action Nationale et Européenne (FANE), una organización neofascista francesa que existió entre 1966 y 1987, y cobró notoriedad por reivindicar abiertamente NS, promoviendo la revisión de la historia, y a la que Duprat pretendía emplear como base militante para formar una corriente interna dentro del FN. FANE tuvo como organización una vinculación con CEDADE en España.
En 1976 nacieron los Groupes Nationalistes Révolutionnaires (GNR) por iniciativa de Duprat. Los GNR eran una suerte de falange urbana, que cultivaba un espíritu fuertemente militante. Alain Renault, brazo derecho de Duprat y uno de los líderes de los populares GNR, ascendió hasta colocarse a la par de Le Pen, convirtiendo de facto a Duprat en una suerte de segundo hombre al mando del FN.
A lo largo de su vida Duprat se había encontrado involucrado en situaciones de violencia, debido a que a muchos les incomodaba su militancia nacionalista. En 1969, por ejemplo, fue secuestrado por un grupo de jóvenes maoístas que lo golpearon, le cubrieron el cuerpo con pintura (tras fracasar en su intento de pintarle esvásticas debido a la resistencia que Duprat les presentó), y lo arrojaron a una fuente de una plaza de Vincennes, un suburbio de París.

El 18 de marzo de 1978, por la mañana, una bomba explotó debajo del automóvil de Duprat, mientras conducía con dirección a Caudebec-en-Caux. Duprat murió a causa del atentado, y su esposa Jeanine terminó gravemente herida. El complejo artefacto explosivo que se encontró en el vehículo destruido dejó en evidencia que el crimen había sido ejecutado por expertos en el área. Por tanto, Duprat murió víctima de un atentado terrorista del terrorismo sionista. Pese a que el Comando de la Memoria –una célula del Groupe Revolutionnaire Juif– se atribuyó la autoría del hecho como un modo de repudiar al «negacionismo de la Shoa», jamás pudo comprobarse. Para ocultar la evidencia de que Duprat hubiese sido una víctima de un atentado terrorista sionista, no sólo las organizaciones sionistas de Francia emitieron comunicados condenando el episodio, sino que además se multiplicaron los rumores de que Dupratl había caído abatido por militantes de ultraizquierda o, incluso, por miembros de agrupaciones nacionalistas rivales al FN (para ello la prensa señaló que Duprat estaba por publicar “Argent et Politique”, un libro en el que describía cuáles eran las fuentes de financiación de los partidos políticos franceses, incluyendo a los de la ultraderecha y a los de la ultraizquierda). También se hizo circular una versión que sostenía que Duprat era un agente de los servicios de inteligencia de Francia (que operaba con el nombre en clave de «Hudson»), y que había entrado en una suerte de doble juego con el KGB que le habría terminado costando la vida. De todos modos, hoy en día es más que claro que la causa de su muerte violenta estuvo relacionada a sus vínculos con los árabes de Oriente Medio, y que es casi seguro que hubiera intervenido el Mossad en la organización del atentado.
El funeral de Duprat se llevó a cabo en la iglesia Saint-Nicolas-du-Chardonnet de París y fue un episodio multitudinario, al cual concurrieron simpatizantes y miembros de todas las familias del nacionalismo francés, similar a lo que ocurriese durante funeral de Alain Escoffier (1949-1977) en el año anterior, que se autoinmoló quemándose a lo bonzo en Champs-Élysées de Paris.

La prematura muerte de Duprat fue una grave pérdida para el nacionalismo francés. Tras su fallecimiento, los GNR, que era la corriente que él encabezaba, terminaron por alejarse del FN, y el partido de Le Pen –coliderado por Jean Pierre Stirbois (1945-1988) en la década de los 80– pasó de ser una fuerza contestataria a una protestataria.
Su lucha antisionista lo llevó a Duprat primero a articular un discurso en donde se equiparaba al comunismo con el capitalismo como manifestaciones del mismo mal metafísico, algo que no todo el movimiento nacionalista francés estaba dispuesto a aceptar. Y más tarde llegaría incluso a situar al imperialismo del dinero como el principal enemigo de la cultura occidental, al considerarlo mucho más peligroso que al marxismo. Al mes siguiente de su muerte, en el número de abril de 1978 de la revista “Le National”, André Delaporte escribió un emotivo obituario dedicado a Duprat en el que se aprecia claramente una imitación de su retórica:
“Tu entendías perfectamente que detrás del aparente enemigo estaba al acecho el enemigo real, habiéndote atrevido a poner a su horrible hocico a plena luz. Todos conocemos el plan que había tramado en contra de nuestro pueblo abriendo las compuertas de la inmigración: fue el corolario de la campaña de control de la natalidad y de la propaganda abortista. Contrariamente a lo que fue escrito por algunos, se podría argumentar que esto no era un «suicidio colectivo» de Francia, sino más bien un asesinato cuidadosamente premeditado. En el estudio de los nombres de sus promotores encontramos a los de siempre, incrustados en los medios de comunicación, los grupos de izquierda, y la cabeza de algún lobby específico”.

Una faceta importante de Duprat fue la del revisionismo. Aunque como profesor de historia Duprat fue un profesional irreprochable que se abstuvo de emplear su tiempo en las aulas para adoctrinar a sus alumnos en sus ideas, si alentó la práctica del revisionismo histórico fuera del ámbito académico, ya que creía que esta actividad podía convertirse en un valioso instrumento para el combate político. Siguiendo sus propias prescripciones revisionistas, Duprat escribió y publicó varios libros sobre la historia y la filosofía de las SS, sobre los diversos movimientos fascistas europeos, y sobre los colaboracionistas franceses. Duprat también es recordado por su trabajo para rehabilitar a las denostadas figuras de Joachim Peiper y de Paul Rassinier También se destacó por promover la traducción, la edición y la publicación en francés de algunos textos fundamentales del revisionismo como “Die Auschwitz Lüge” de Thies Christophersen, “The Hoax of the Twentieth Century” de Arthur Robert Butz, y “Did six million really die?” de Richard Harwood.
Eduardo Núñez
