CUANDO EL FALANGISMO ESTABA DESTINADO A SER EL NACIONALSOCIALISMO ESPAÑOL (Parte 2), por Guillermo Fernández González

1-ME NEGARÁS TRES VECES:

Como dijimos en la primera parte del artículo, la victoria tiene mil padres y la derrota es huérfana. Esta máxima llegó a su máxima expresión en la figura de Manuel Hedilla, el cual tras 1945 olvidó repentinamente, tergiversó, manipuló y hasta negó toda relación con él, el entonces embajador Von Faupel.

Para la posteridad quedarían citas del propio Hedilla como: «Yo ya venía pensando en un movimiento nacional social semejante al de Italia y Alemania».

Völkischer Beobachter, Navidad de 1936: publicación del mensaje de agradecimiento de Hedilla al pueblo alemán, que terminaba con «Heil Hitler, Arriba España»

«Somos y nos sentimos consanguíneos con el fascismo italiano y con el nacional-socialismo alemán, y declaramos nuestra más abierta simpatía con estas revoluciones».

«Un partido no. El partido del Estado, como lo es el Fascismo en Italia y el Nazismo en Alemania. A eso aspiramos y no a otra cosa».

«Su Führer heroico y genial».

Manuel Hedilla.

Y así podríamos seguir hasta la infinidad, al más puro estilo de la profecía bíblica en la cual Jesús decía que Pedro le negaría tres veces antes del alba, pero ciñéndonos a lo que nos atañe.

Para nadie era un misterio que Von Faupel formaba parte no ya del equipo diplomático convencional, prueba de ello es que además de su faceta funcionarial, era un «hombre de partido» NSDAP.

Recordemos también, que la defensa de Hedilla costó a Faupel su puesto diplomático y, que incluso tras haberlo perdido intentó con éxito que no fuera ejecutado por Franco tras su negativa a aceptar el cargo que se le ofrecía con motivo del decreto de unificación.

En un comportamiento que deja bastante que desear, en esta parte de la historia ganó, la ingratitud.

Wilhelm Faupel entrevistado por Hugo Landgraf, octubre de 1940.

2-LA GERMANOFILIA CONVENIENTEMENTE OLVIDADA:

Si hemos descrito a Hedilla como un personaje de estrechísima relación con Von Faupel, paradójicamente aquellos que lo defenestraron en Salamanca no lo eran menos, sino que incluso más, no obstante, el Tercer Reich no tendría tanta sintonía con FET y de las JONS, ya que empezaban a llegar informes que calificaban al régimen como «un gobierno de curas y militares».

Entre estos prohombres del Falangismo, se encontrarían Sancho Dávila, el cual en su correspondencia con Vicente Cadenas llegaría a decir:

«Me interesan los camaradas de Berlín, se le envíen toda nuestra prensa diaria».

Dávila no disimulaba directamente su apoyo fanático por Berlín, siendo durante la Junta Provisional de Mando precursor de

Sancho Dávila.

La red falangista en Berlín. Consistente en la atracción del falangismo a la causa nacionalsocialista por parte de la sociedad germano-española de Berlín durante la Guerra Civil española y la continuidad de la sociedad germano-española y Falange en Alemania.

Sancho Dávila pagaría alto precio por su honestidad como Falangista ya que tras 1942 acompañaría a Serrano Suñer en la caída, ocupando después cargos menores, hasta su retirada al sector privado.

Agustín Aznar: Si Sancho Dávila fuera un hombre más de teoría, Agustín Aznar llevaría a la práctica su Germanofilia, conjurado también contra Manuel Hedilla en los sucesos de Salamanca, Aznar establecería relaciones directas con Leonardo Conti responsable del sector sanitario del Tercer Reich.

No contento con establecer una relación formal con la Asociación Medico-Sanitaria del Tercer Reich, este Falangista enviaría médicos españoles a Alemania en el período en que la II Guerra Mundial estaba virtualmente pérdida, en el periodo 1943-1944.

Para sorpresa general, Aznar no se limitaría tampoco al envío sanitario, sino que se alistaría personalmente en la División Azul en la cual combatiría en una unidad antitanque.

Agustín Aznar (1911-1984), vestido con el uniforme de campaña de la División Azul.

Por último, para la posteridad quedaría su visita personal en 1943 a Berlín, en una delegación encabezada por José Luis Arrese para estudiar el Nationalsozialistische Volkswohlfahrt (NSV) o servicio asistencial alemán.

Como a Sancho Dávila, su apoyo al Tercer Reich, le costó el apartamiento de todo cargo importante, llegando incluso a militar en los Círculos Doctrinales de José Antonio de los cuales por razones Obvias se apartó.

A pesar de todo, Aznar votó contra la Ley de Reforma Política de 1977, tras el fin del franquismo se retiró al sector privado.

Si los llamados «camisas viejas» supervivientes de la guerra civil española fueron los más entusiastas seguidores del Tercer Reich, cabría abrir un inciso, hacia quizás la figura que aún siendo la más entusiasta, peor sintonía encontró con el Tercer Reich.

Ramón Serrano Suñer: Suñer también llegado a Salamanca tras la defenestración de Hedilla, representó la figura más germanófila y la cara visible de la simpatía por el Tercer Reich, llegando a la cúspide su poder, este antiguo CEDISTA reconvertido a «Falangistas», asumió el 9 de agosto de 1939 la jefatura de FET y de las JONS e incluso se opuso a la posición de neutralidad del régimen tras el pacto de no Agresión.

Sus citas elogiosas a Hitler y al Tercer Reich podrían ocupar páginas enteras, no obstante, repetimos, el Tercer Reich desconfió siempre de él debido a su obsesivo Vaticanismo, su relación familiar con el General Franco y su procedencia de la CEDA.

Serrano Suñer, a la derecha de la imagen, junto a Pilar Primo de Rivera.

Tampoco sus exigencias de territorios africanos crearon un clima favorable, de hecho, favorecieron la sospecha de que sus posiciones podían ser meramente oportunistas y teledirigidas por Franco.

Conjeturas aparte, aún ocupando también el Ministerio de Exteriores, su caída en desgracia política fue una de las más sonadas, ya que tras el 3 de septiembre de 1942 no volvió a ocupar en el Franquismo ni un solo cargo de relevancia alguna.

Si Ramón Serrano Suñer tuvo la desconfianza del Tercer Reich a pesar de mostrar públicamente su admiración y su apoyo incondicional, otro nombre, este más desconocido, si que obtendría la simpatía del gobierno del Fürher.

Gerardo Salvador Merino: Este notario y camisa vieja Falangista, exmiembro del PSOE el cual asesinó a su madre, conoció a José Antonio Primo de Rivera y quedó cautivado por su figura, afiliándose en 1933 a Falange.

Tras la Guerra Civil Española es nombrado primer Delegado Nacional de Sindicatos de FET de las JONS. Lo que dio como resultado en la fundación del CNS (Central Nacional Sindicalista), cautivado por la figura de Adolfo Hitler como referencia para llevar a cabo el modelo sindical. En la primavera de 1941 viaja a Berlín permaneciendo allí hasta mayo.

Este viaje no sería uno más, fue recibido con los máximos honores y se reunió con Goebbels, Von Ribbentrop, Walter Funk y Rudolf Hess.

En dichas reuniones se dirimirían asuntos clave como el envío de trabajadores españoles para ayudar en el esfuerzo de guerra al Tercer Reich y, sobre todo, y el más importante para el estudio del Frente Alemán del Trabajo y su modalidad sindical, de cara a su implementación en España.

Sus posicionamientos a su vuelta fueron claros, el Nacional-Sindicalismo como forma de trabajo en disciplina, con un fuerte componente anticapitalista y un gran sentido de Justicia Social, y sobre todo su intención abiertamente difundida de emular la obra de Robert Ley.

Gerardo Salvador Merino.

Desgraciadamente para él, las influencias de monárquicos tradicionalistas, Alfonsinos, capitalistas, derecha junto al miedo de Serrano Suñer a una competencia política, no tardaron en cumplir su efecto.

Salvador Merino fue acusado irrisoriamente de masonería, se aireó su pertenencia al PSOE en su juventud (Mussolini lo había sido) acusado de conspirar con el Tercer Reich contra los elementos conservadores y monárquicos, finalmente en septiembre de 1941 fue fulminado, dedicándose posteriormente al sector privado.

Luys Santa Marina: Falangista camisa vieja también y toda una institución en la Falange de Cataluña, nunca tuvo reparos en defender al Tercer Reich. Cofundador de Amigos de Alemania y posteriormente en 1943, en su ámbito de Relaciones Internacionales, nunca dudó en defender en la Conferencia de periodistas de Viena el Nuevo Orden Europeo del Tercer Reich.

EL FINAL DE FALANGE ESPAÑOLA DE LAS JONS:

Tras 1945, el régimen del General Franco fue progresivamente apartando a los Falangistas y defenestrando a los que habían sido verdaderamente Nacional-Sindicalistas, hasta llegar a la actualidad de la marginalidad política.

LA EXCUSA Y LA GRAN MENTIRA:

-Muchos Falangistas, ya filo-franquistas o por simple supervivencia política, tras la Segunda Guerra Mundial, esgrimieron que la Falange de ningún modo podía simpatizar con el Nacionalsocialismo, al ser un movimiento católico y el NS era supuestamente pagano.

-Posteriormente el Franquismo que a diferencia de Portugal no prohibió el Nacional-Sindicalismo, disolvió en la práctica la Falange en un ente llamado Movimiento Nacional

LA MENTIRA FALANGISTA DE POSGUERRA:

-Esto simplemente es una mentira, ya que en el momento del Decreto de Unificación con los Carlistas, fueron precisamente los Falangistas los que esgrimieron la catolicidad tradicionalista de estos, como argumento principal para oponerse a la Unificación frente a la postura Falangista de separar Iglesia y Estado.

Dibujo publicado en la revista infantil Flechas y Pelayos en mayo de 1937, aludiendo a la unificación.

-La Segunda parte de la mentira fue «el supuesto paganismo del Tercer Reich» el cual curiosamente también compartía la separación de poderes y en el cual, jamás se persiguió la fe católica si ello no atentaba contra el estado.

-Las supuestas «diferencias nacionales» esgrimidas por los fundadores, dejando de lado, que los fundadores murieron en una etapa en que no desarrollaron íntegramente su doctrina, en Europa era común que cada movimiento Nacionalsocialista o Nacional-Sindicalista, adaptara a sus rasgos nacionales la idea, pero la esencia era la misma (Ejemplos como el Movimiento Ustacha, La Guardia de Hierro, El Partido Revista) fueron ilustrativos, por cierto, todos ellos católicos.

-El supuesto proyecto de Hispanoamérica unida, este proyecto sobre el papel resultaba más espiritual que territorial y mestizante, de hecho la aspiración de formar una confederación o anexionarse el antiguo Imperio jamás estuvo en la agenda política de Falange.

-La Raza: A nadie se le escapan ni la mención continua en la retórica racial de la Falange inicial, ni las claras distinciones de los estatutos de pureza racial del Imperio Español, y como teóricos Falangistas como Julio Martínez Santa Olalla, fueron partidarios de la profundización en este aspecto.

Las elucubraciones de la posible restitución de un Imperio Católico y mestizo son posteriores al Nacional-Sindicalismo, y enfatizadas años después por teóricos como Gustavo Bueno, y en su momento Ramiro de Maeztu, el cual no era Falangista, nada tienen que ver con el Nacional-Sindicalismo, el cual tuvo como principal inspirador a Ramiro Ledesma y el cual nunca escondió su admiración por Hitler.

Julio Martínez Santa Olalla.

CONCLUSIONES:

-Existe un claro nexo de unión ideológico entre el Nacional-Sindicalismo y el Nacionalsocialismo confirmada incluso por personas que ocuparon cargos clave de Falange y que por su fidelidad doctrinal fueron apartados.

-Existe una clara continuidad histórica corroborada por los anteriormente mencionados, en que el Nacional-Sindicalismo tenía como papel histórico ser la versión del Nacionalsocialismo Español.

-Hubo hay y habrá, una voluntad de distorsionar la doctrina Nacional-sindicalista, para apartarla de la cosmovisión Nacionalsocialista, con falacias y pseudoargumentos contradictorios basados en una lectura parcial y no objetiva de los textos de los fundadores, aprovechando su muerte temprana y desdeñando a sus continuadores más fieles.

-Desde su nacimiento, aún Falange teniendo pequeñas sucursales en países de Hispanoamérica, jamás estuvo en la mente ni una anexión ni un mestizaje como el actual.

-La prueba más evidente de el nexo histórico entre Falange y Nacionalsocialismo a nivel internacional, es que tras su evolución a partidos demócrata-cristianos, sus dirigentes fueron preguntados, por su pasado nacionalsocialista, ante la evidencia no les quedó más remedio que admitirlo (Véase el caso chileno).

-El Futuro del NacionalSindicalismo, pasa por seguir la senda abandonada en 1945, tras la derrota de las potencias del eje.

Guillermo Fernández González

guillermofgosoblindado@gmail.com

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