MARRUECOS, EL ENEMIGO DEL SUR, Y OTROS ENEMIGOS MUCHO PEORES, por Eduardo Núñez

Dado que estos días se ha hablado mucho de la avalancha inmigratoria en Ceuta, ello nos da pie a hacer algunos comentarios.

Históricamente, antes que nada, es preciso recordar antes que nada los siguientes datos:

El 29 de abril de 1483 es la fecha de la anexión de Canarias a la Corona de Castilla.

Melilla es española desde el 17 de septiembre de 1497, fecha en la que fue incorporada a la Corona de Castilla bajo el mandato de los Reyes Católicos.

Ceuta fue portuguesa antes que española, ya que Portugal la había conquistado en el año 1415, pero es española desde el año 1580, año en que pasó a dominio de la Corona española tras iniciarse la unión ibérica que unió los reinos de España y Portugal con Felipe II. Aunque Portugal la había conquistado en 1415, al separarse ambos países con la independencia de Portugal en 1640, Ceuta decidió seguir ligada a España, ratificándose formalmente en el Tratado de Lisboa del año 1668 en el que Portugal reconoce oficialmente la pertenencia de Ceuta a España.

El Sáhara fue español desde el año 1884, año en que comenzó la ocupación formal de la costa, adquiriendo el rango de provincia española desde 1958 hasta 1976, cuando España completó su retirada y abandono del territorio.

Felipe II, Por Pedro Pablo Rubens.

Sidi Ifni fue español desde el 6 de abril de 1934 (aunque los derechos sobre la zona se reconocieron en el Tratado de Wad-Ras de 1860, tras la Guerra de África), hasta el 30 de junio de 1969, fecha en la que España lo devolvió a Marruecos tras un tratado de cesión.

Políticamente, la vocación imperial abundaba en las primeras páginas periodísticas del nacionalsindicalismo fundacional. Véanse, por ejemplo, los artículos publicados en el semanario “La conquista del Estado”, como “El despreciable pulpo extranjero en Tharsis” en “La Conquista del Estado” nº 2 (21 de marzo de 1931), pag. 2, atribuido a Ramiro Ledesma Ramos; y “Una gran ambición nacional. Desde los Pirineos hasta el Sahara”, de Juan Aparicio publicado en “La Conquista del Estado” nº 16 (27 de junio de 1931), pag. 2, y después reproducido en “La Patria Libre” nº 7 (30 de marzo de 1935), pag. 3. O también, el extenso artículo “Sintética ojeada a los problemas exteriores de nuestra Patria”, publicado en el semanario “Nuestra Revolución” nº 1 (11 de julio de 1936), pags. 1-2, que es un estudio de las necesidades españolas en política exterior, atribuido a José María Cordero, ayudante de cátedra de Derecho Internacional Público en la Universidad madrileña, y colaborador de Ramiro Ledesma en ese semanario. En dicho semanario, la vindicación colonial para la recuperación por España de un puesto preeminente en la política internacional estaba ya muy lejos de la nostálgica retórica imperial de antaño en “La conquista del Estado”, y más próxima, en cambio, a los planteamientos que pocos años después plasmarán Areilza y Castiella en el libro J. M. de Areilza, y F. M. Castiella, “Reivindicaciones de España”, Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1941.

Recordemos que España ocupó Tánger en 1940. “Tánger nuestro es, Gibraltar nuestro será”, decían por entonces los falangistas. Concretamente fue el 14 de junio de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, coincidiendo con la entrada de las tropas alemanas en París. Esta presencia militar y administrativa se mantuvo hasta el 11 de octubre de 1945, al concluir el conflicto mundial.

En 1956, España y Francia concedieron la independencia a sus zonas de Protectorado en Marruecos. La nueva nación, Marruecos, cuyos problemas internos son numerosos y graves —y se han agravado indeciblemente por la ausencia de los antiguos europeos- pareció preocuparse mucho, desde los comienzos de su independencia en 1956, de su política exterior. Una política exterior netamente expansionista y «anticolonialista». Así, en 1957, elementos incontrolados atacaron los territorios españoles de Ifni y Río de Oro. En 1959 y 1960 el delegado marroquí en la ONU pidió, oficialmente, la devolución de tales territorios a Marruecos. En 1962 se batieron todos los «récords» de la ridiculez: el delegado marroquí en la ONU pidió, además de lfni, Río de Oro, Melilla y Ceuta, y las Islas Canarias, apoyado en aquel momento por los delegados soviético y polaco.

Mucho podría escribirse también sobre el papel desempeñado por Rabat en la revuelta antifrancesa de los fellahga argelinos, así como sobre los masivos envíos de armamento soviéticos a los puertos marroquíes, pero eso es agua pasada.

En 1976, tras el tragicómico espectáculo de la «marcha verde», Marruecos se anexionó el Sahara español, repartiéndoselo con Mauritania. Y pese a los «tratados» firmados, Marruecos ha agredido constantemente a los pesqueros españoles y se incautó de los fosfatos de Fos-Bucraa que España descubrió y valorizó.

Marcha Verde.
El Rey Hasán II de Marruecos organizó la marcha con el respaldo estratégico de la administración Kissinger estadounidense. Bandera estadounidense durante la Marcha Verde.

Es decir, que Marruecos ha sido una mosca cojonera que se ha dedicado a tocar el escroto a España de manera continua. Lo peor de Marruecos es que es una tiranía apoyada por USA e Israel. Pero el problema no es tanto Marruecos, como España misma. Cuando hemos visto a una caterva de “periodistas” que se han dedicado a blanquear la invasión de Ceuta, y cuando hay 4.000 “menas” marroquíes a punto de ser repartidos por España, se entiende mejor que el verdadero problema es interior puesto que un país que no se hace respetar ni defiende sus fronteras no es un país serio, pues el uso de los inmigrantes por parte de Marruecos para lanzarlos contra las fronteras españolas de manera masiva es una crisis que ha llegado para quedarse, y ha llegado para quedarse porque Marruecos conoce bien lo fácil que es villar nuestras fronteras y chulearnos. Por lo tanto, el verdadero problema es la propia decadencia de España y Europa, sus gobiernos progres y sus leyes inmigracionistas.

Y no es tampoco algo exclusivo de Pedro Sánchez y del gobierno del PSOE, ya que cuando gobernaba el PP con Aznar tuvo lugar la primera regularización masiva de inmigrantes, y también el suceso en la isla de Perejil. Pero por poner un ejemplo actual del PP, Alma Ezcurra, la numero 3 del PP ha dicho que “No hay invasión musulmana en España, utilizar esas palabras es meter miedo a la gente”. Y tampoco VOX puede cargar mucho las tintas contra Marruecos, por el hecho de ser amigo de sus amigos, que son Trump y Netanyahu.

La amistad Aznar-Netanyahu viene de lejos… Durante una rueda de prensa conjunta el 29 de junio de 1998.

Pero tampoco es lo más grave unos miles de inmigrantes más cuando ya tenemos millones dentro, y muchos de ellos con la nacionalidad española. España recibe decenas de miles de inmigrantes cada año con total normalidad.

Resolver la situación de Ceuta, Melilla y Canarias frente al enemigo del sur requiere estas cuatro medidas:

1 Defensa férrea de nuestras fronteras y de la integridad territorial española

2 Remigración de los inmigrantes ilegales y de los agentes marroquíes que operan en nuestro territorio. España no debe ceder a los chantajes de nadie.

3 Defensa de nuestra identidad étnica y cultural, y promoción de la cultura española y de la civilización europea.

4 Aumento de la inversión económica en las ciudades autónomas y en las islas Canarias.

La crisis de Ceuta es un aviso de que se aproximan años decisivos para toda la Europa occidental. Y no todo es negativo. Las curvas de intención de voto de los partidos “populistas” y “antiinmigración” va creciendo, mientras que las de los partidos “centristas” (de centro-izquierda y de centro-derecha), van disminuyendo en toda Europa. No hay que conformarse con eso, por supuesto, pero es un indicativo de que se empieza a reaccionar… Esperemos que no sea demasiado tarde.

Lo de Ceuta nos enseña otra lección: la importancia de organizarse de manera colectiva y étnica. Los invasores incumplen todas las leyes municipales y nacionales, y nadie hace nada para impedírselo porque son demasiados y no hay policías ni militares suficientes para enfrentarles. Si todos los españoles étnicos de Ceuta se juntaran y se organizaran en patrullas vecinales para enfrentarse a los invasores, sería muy diferente. Y esto el sistema lo sabe, y por eso promueve ideologías tóxicas como el pacifismo, el liberalismo, el antirracismo y el antinacionalismo que sirven para que los autóctonos invadidos no se organicen contra los invasores.

Decadencia europea.

Entonces, no es que Ceuta o Melilla estén perdidas. La que está perdida es Europa entera, y no por Marruecos, sino por nuestra propia decadencia.

Recordemos: Sólo el pueblo salva al pueblo.

Eduardo Núñez

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