NO EXISTEN DERECHOS HUMANOS PARA LOS DISIDENTES EUROPEOS, por Manu Beramendi

Recientemente vi una referencia en un libro sobre la 102.ª sesión del Comité de Derechos Humanos de la ONU, celebrada en el mes de julio del año 2011 en Ginebra, donde se adoptó la siguiente resolución vinculante, entre otros países, para la República Federal de Alemania y Austria:

“Las leyes que penalizan la expresión de opiniones sobre hechos históricos son incompatibles con las obligaciones que la Convención impone a los Estados firmantes respecto al respeto de la libertad de opinión y de expresión. La Convención no permite una prohibición general de la expresión de una opinión errónea o de una interpretación incorrecta de acontecimientos del pasado.” (Convención de Derechos Humanos de la ONU, párrafo 49, CCPR/C/GC/34)

Y, a pesar de que existe esta resolución vinculante que deben acatar aquellos países que han aceptado el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, entre los que también está España, no se aplica en la República Federal de Alemania, en Austria o en Francia, generando una persecución continuada durante décadas. Los disidentes como Vincent Reynouard en Francia, Alfred Schaefer en Alemania o Manuel Eder en Austria son ejemplos claros de persecución arbitraria por expresión de opiniones sobre hechos históricos.

El historiador francés Vincent Reynouard ha tenido al menos una decena de procedimientos judiciales relevantes por delito de investigación y opinión desde el año 1991, y varias condenas con penas de prisión:

En 2010-2011 estuvo aproximadamente 9 meses en prisión en Bélgica y posteriormente fue extraditado a Francia para cumplir una condena de un año. Y en el año 2022 fue detenido en Escocia, pasando 14 meses y 3 semanas hasta que fue extraditado a Francia. Nuestros amigos franceses nos informan que en menos de un año volverá a prisión.

Por su parte, el germano-canadiense Alfred Schaefer ha tenido al menos 4 procesos penales por sus trabajos de difusión histórica que le han llevado a la prisión de forma consecutiva: en julio de 2022, sentenciado a 4 años; en agosto de 2024, sentenciado a 6 meses; en julio de 2025, sentenciado a 31 días; y, en octubre de 2025, sentenciado a 310 días. En total deberá pasar más de 5 años y medio en prisión. Actualmente vamos teniendo noticias suyas gracias a los partes que envía su hermana Mónica Schaefer.

Por último, el austriaco Manuel Eder fue detenido el 27 de octubre de 2023 y condenado a 9 años de prisión por mensajes de voz de su móvil, fotografías privadas, publicaciones y materiales vinculados a su actividad en el movimiento NS, así como su participación en grupos y proyectos musicales neonazis. Todo ello le implicaba en su participación en ambientes NS austriacos. Cabe decir que es precisamente en Austria donde las penas por activismo NS son más elevadas de todo el mundo.

Opinar no es delito.

Cuando uno comprueba la persecución a la que son sometidos disidentes nacionalsocialistas exclusivamente por expresar opiniones sobre hechos históricos, vulnerando sus Derechos Humanos protegidos por resoluciones vinculantes de la ONU, solo cabe sonrojarse cuando los mismos políticos se arrojan la capa de la justicia y piden derechos humanos para terroristas con delitos de sangre. Parece ser que las resoluciones de la ONU, los Derechos Humanos y todas las mandangas que articula el Sistema son herramientas pensadas exclusivamente para protegerles a ellos y a sus tontos útiles. El Sistema perfecciona los mecanismos para protegerse legalmente y persigue y castiga duramente a aquellos que atentan contra la mentira histórica y el establishment de la Europa de los Epstein. Solo hay una solución viable y pasa por tumbar el Sistema actual y crear una Nueva Europa basada en la Verdad y la Justicia.

Manu Beramendi

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