LA MALSANA CRÍTICA AL ISLAM EN EL MUNDO IDENTITARIO Y LIBERAL, Guillermo Fernández González

Con motivo de la inmigración masiva que está sufriendo nuestro país, está aflorando un discurso que puede parecer inocuo, pero que, a la larga, es profundamente corrosivo para la cosmovisión europea.

Dicho discurso es perjudicial, ya que, con su reduccionismo, olvida la principal esencia de la cosmovisión europea y prioriza aspectos accesorios e incluso indeseables que, al ser puestos en el centro del debate político, reafirman la legitimidad del sistema financiero capitalista actual. Este discurso es el de la crítica al Islam.

El discurso de crítica al Islam que predomina en gran parte de los partidos identitarios se ha ido contaminando progresivamente, bien por la ambición de votos, o bien por el eterno complejo de querer caer bien al sistema o incluso defenderlo, lo cual convierte unas «buenas intenciones» iniciales en el más perjudicial de los males, que, para más inri, puede venir en un envoltorio identitario. Esto genera una distorsión ideológica gravísima, cuyos frutos relegarán a la verdadera esencia de Europa, en el mejor de los casos, a un segundo plano y, en el peor, a su marginalización y su posterior desaparición.

Pasemos a ejemplificar la amplia gama de las malsanas críticas al Islam.

  • La crítica en defensa de las bebidas alcohólicas y embutidos con cerdo: No negamos la importancia de la gastronomía europea, ni su indiscutible papel en la historia de los pueblos de Europa. No obstante, hay partidos que hacen del jamón prácticamente la espada y del alcohol su escudo. Este reduccionismo, casi insultante, es una crítica poco sólida y da imagen de poca seriedad y de patrioterismo, en el peor sentido de la palabra.

En este artículo no queremos ser puritanos. No obstante, limitar la defensa de culturas riquísimas en miles de aspectos infinitos (literario, musical, folclórico, etc.), como la europea, catalana, gallega, vasca y castellana, a una defensa del vino y los embutidos de cerdo es, francamente, insultante.

Además, curiosamente, en dichos programas se señala al Islam como prácticamente la única religión que ve en el cerdo un animal impuro, pero, paradójicamente, algunos partidos identitarios que lo predican no tienen reparo alguno en obtener donaciones del sionismo, el cual también prescribe como ilícito el cerdo.

  • La defensa del lobby LGTBI: En este punto, el desvarío ya es prácticamente monstruoso, ya que, en nombre de Europa, se defiende la normalización pública de algunas prácticas sexuales aberrantes que, por ser legales en Europa, por desgracia, ya se asimilan como parte consustancial y supuestamente importantísima de la cultura occidental.

Esta segunda crítica, muy habitual en los programas electorales de «partidos identitarios» (nos estamos refiriendo a partidos tipo Vox, PP. Etc.), por un lado, es un torpedo directo a la línea de flotación de instituciones fundamentales como la familia o la propia naturaleza del hombre y la mujer.

Además, por si no fuera poco, se legitima el sistema liberal capitalista, cuyo precepto básico es la relatividad del sexo y el género, todo ello, claro está, condicionado a la mayoría +1 del momento.

El youtuber gay favorito de la derecha liberal española: Infovlogger.

No es extraño, por ello, que el sistema acoja con los brazos abiertos a todos aquellos partidos antiinmigración que implementan la defensa del lobby LGTBI, ya que, en la práctica, no solo se integran en el sistema financiero liberal capitalista, sino que también se comprometen expresamente a defenderlo.

  • La crítica «de la Yihad»: En este aspecto quiero ser cuidadoso. El que escribe aquí y ahora no apoya terrorismo de ningún tipo. De hecho, en el Corán se describen dos tipos de Yihad: la Yihad grande (la lucha interior) y la Yihad menor (lucha exterior). Pero esto, a efectos de programa electoral, es indiferente, ya que con el término «yihadista» se hace un cajón de sastre que determinados partidos identitarios compran al sistema.

Una aproximación más certera a lo que la sociedad asocia al terrorista islámico sería la figura del Muyahidín (combatiente religioso), al cual se le cataloga de loco o fanático en muchos casos debido a que no realiza sus actos por dinero.

Sin embargo, cuando el que bombardea o combate tiene un uniforme y lucha por la «nobilísima causa de la nómina», se lo ve con otros ojos. Si bien reciben críticas y reproches, ya no son la encarnación del mal absoluto.

Muyahidines en la Franja de Gaza.

Este tipo de planteamientos destrozan indirectamente el ideal milenario del héroe europeo (que luchaba por ideas y principios no tangibles), ya que, si el terrorista no pagado es un loco y un fanático por no recibir dinero, el europeo que vaya al combate o que sufra privaciones en nombre del honor, la patria y causas no tangibles será también un fanático, un loco o un malvado.

Este principio será masivamente aprovechado por el sistema capitalista financiero liberal para hacer una lectura sesgada de la historia y, por consiguiente, educar a las futuras generaciones en una fidelidad inquebrantable al dinero, amo y señor y justificador de todas las causas.

  • La defensa de la pornografía de Occidente: No vamos aquí a ser mojigatos. La cultura grecorromana hizo del cuerpo humano y de sus proporciones un arte.

Podemos ilustrarlo perfectamente con el David de Miguel Ángel, pero, por desgracia, el grueso de la crítica al Islam no va ni a defender el reflejo pictórico o escultórico de la estética, sino que va a defender el derecho a la libertad de pansexualización social enfermiza de todo Occidente y, por consiguiente, a la defensa también de sus aberrantes consecuencias, que han conducido a nuestra sociedad a una de las crisis de natalidad y valores más importantes de nuestra historia y que amenaza con conducir a Europa a la desaparición.

La pornografía en occidente es un problema entre la juventud.

Este aspecto, cuando es integrado en el corpus doctrinal de un partido identitario, es motivo de euforia para el sistema, ya que el partido que «lo compra» nuevamente no solo se integra en el sistema, sino que también lo defiende nuevamente.

  • La crítica a la libertad de culto y la exhortación al laicismo: Este aspecto, a primera vista, puede parecer positivo, pero el trasfondo es uno de los más siniestros de todas las críticas.

Y eso es debido a que realmente no se busca la libertad de cada uno para encontrar su espiritualidad, en caso de que la tenga, sino tener «la libertad», desde el Gobierno, de destruir cualquier vestigio de espiritualidad y relegarlo al más absoluto ámbito privado.

Con el objetivo final del Gobierno de imponer su moral, que será «teóricamente neutral», pero que, en la práctica, perseguirá todos aquellos ideales religiosos que estorben tanto al liberalismo económico como al liberalismo progre.

  • La crítica al papel de la mujer: Este aspecto también, aparentemente, a primera vista es positivo. De hecho, la crítica, si se dirige desde un punto de vista de la dignificación de la feminidad, es acertada.

Lo que ocurre nuevamente es que, como ya hemos visto anteriormente, lo que se busca en realidad no es la dignificación de la mujer y su feminidad, sino el poder fomentar el feminismo y una concepción de la mujer destructiva, en confrontación permanente con el hombre y profundamente antifamiliar.

Muchos derechos de la mujer tienen un objetivo oculto de destrucción de la familia.
  • Defensa de Israel y el sionismo: Esta es una baza jugada por muchos partidos identitarios que, en nombre de la lucha «contra el Islam», apoyan todo tipo de aberraciones y crímenes cometidos contra los pueblos enemigos de Israel, para así lograr la complacencia, el reconocimiento y dinero del Estado israelí.

La trampa en este caso es que el partido identitario de turno se pliega ante el Gobierno israelí, pero Israel mantiene, por encima de todo, sus intereses económicos y nacionales.

En consecuencia, cuando ambos intereses nacionales choquen (lo cual es muy probable), el Estado israelí siempre hará prevalecer los suyos, y al partido identitario de turno le tocará o volver a la marginalidad o hacer el papel lamentable de títere de Tel Aviv.

El ministro israelí para la Diáspora y contra el Antisemitismo, Amichai Chikli, durante el mitin de Vox en Madrid en mayo de 2024.

Esto último ya es la corrupción total del ideal identitario y el servilismo más humillante.

  • La crítica a que los países musulmanes no sean democráticos: A pesar de que las teocracias no gusten a Occidente, el reprochar a otro régimen el no ser democrático nos convierte en el defensor del sistema causante de prácticamente todos los males de Occidente: el sistema capitalista financiero liberal.

Sobra decir que todo liberalismo persigue la disolución de todas las fronteras y naciones para crear un mercado global en que el individuo sea un consumidor, desarraigado de todo tipo de identidad.

  • Creación del arquetipo «son moros todos»: Por desgracia, la ignorancia alimenta que una población desconocedora del Islam legitime todo ataque a países islámicos con generalizaciones que llevan a verdaderas hecatombes. Por ejemplo, no es lo mismo un chiita (mayoritariamente menos hostil al cristianismo) que un wahabista o takfir (abiertamente enemigos de Occidente).

Este arquetipo, por desgracia, fue usado por partidos liberales y patriotas para legitimar múltiples conflictos y guerras, como la de Irak, la actual de Irán o el respaldo israelí en el conflicto de Oriente Medio.

Lo peor de este arquetipo no es quien se lo cree; al fin y al cabo, no todo el mundo tiene la inquietud para dedicar su tiempo a examinar tendencias teológicas orientales, sino el que, a sabiendas, engaña o transige sabiendo que le engañan. (Desastres como la Guerra de Irak dan fe de ello).

  • La culpabilización falsa: Todas estas discordias de críticas al Islam tienen actualmente un desencadenante: la ola de inmigración masiva actual, pero prácticamente solo un culpable al que no se menciona nunca, pero cuya acción es imprescindible para que dicho fenómeno se produzca. Se trata del sistema capitalista financiero mundial, el cual incita a la inmigración, genera las desigualdades entre países del primer y tercer mundo, estimula e incita al mestizaje, genera deudas para forzar al inmigrante a que migre y al país receptor para que «acoja masivamente», de forma suicida, a miles de personas.

El lector, a estas alturas del artículo, pensará que soy islamófilo, pero nada más lejos de la realidad. Al Islam se le puede criticar desde miles de vertientes, como la prohibición de representar la forma humana y el choque que ello implica con nuestro arte más elevado, la prohibición en muchos países de la música, la legitimación de la endogamia, el trato muchas veces degradante de diversos animales, su universalismo teocrático enemigo de la identidad de los pueblos, el choque frontal contra toda nuestra riqueza folclórica popular, la amenaza de nuestra esencia (España y sus pueblos se desarrollaron en su plenitud en la lucha contra el Islam).

Imagen de corderos en la Fiesta del Sacrificio de 2018.

Además, el Islam es una religión que, a diferencia del cristianismo, regula casi todos y cada uno de los aspectos cotidianos, no solo individuales, del hombre, sino colectivos.

Por tanto, es una ideología con su código legal, la Sharia, y su proyecto político propio, la «Umma», un proyecto que divide el mundo en emiratos y designa una autoridad política, el Califa. Obviamente, toda nuestra idiosincrasia europea choca frente a este sistema.

La culminación del choque es el origen primigenio oriental, en el que destacan pueblos como el árabe, el bereber o el turco. Este predominio inicial, teóricamente, no debería ser un problema si no fuera por varias tendencias peligrosas:

  1. Tendencia a asimilar otras naciones y pueblos, mezclándose con ellos para así transformarlos en islámicos.
  2. Tendencia a sustituir demográficamente a países donde se instala, para así, paulatinamente, transformar a los habitantes originarios en minoría y lograr así hacer desaparecer culturas enteras.

Si exceptuamos determinados países europeos de confesión islámica y la conversión a título individual sin afán proselitista (cada cual es libre de hallar a Dios donde quiera).

Hay muchos más motivos de crítica al Islam, como un peligro potencial para una futura Europa de los pueblos y etnias unidos desde Lisboa a Vladivostok.

Finalizo este artículo invitando a todo el mundo a que, cuando se hable de defender la Civilización Occidental, no se caiga en la demagogia o el engaño de identificar a Occidente con un pseudoarquetipo de vicios y degeneraciones presentes en nuestra sociedad que el sistema quiere tramposamente que defendamos.

!Viva Europa!

Guillermo Fernández González 

2 comentarios sobre “LA MALSANA CRÍTICA AL ISLAM EN EL MUNDO IDENTITARIO Y LIBERAL, Guillermo Fernández González”

  1. «De Vladivostok a Lisboa «… cuarta teoría política de Duguin y teoría de gobierno de Putin. Así que considera un Checheno tan europeo como un español? Esa es la base de tu defensa del Islam, que Rusia es multiétnica y tiene un 30% de musulmanes…
    Sin defender el liberalismo, ni las doctrinas woke y sionistas; el Islam es radicalmente anti europeo. La cultura europea se crea peleando contra el Islam en España, Portugal, Grecia, Serbia, Croacia, Bulgaria, Rumanía…

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    1. El autor del artículo, en la frase citada literalmente, no se refiere a Duguin ni a Putin (ambos personajes son rechazados desde El Oso Blindado), sino que hace referencia a parte de la visión geopolítica del exoficial de las SS y líder nacionalsocialista belga Léon Degrelle. La cita es de Degrelle.

      El autor no defiende el islam, ni mucho menos; intenta mirar un poco más allá de la línea antiislámica de los partidos de la nueva derecha. La crítica va dirigida contra quienes se centran en análisis poco profundos y terminan haciéndole el juego a la derecha liberal de PP-Vox:

      «El discurso de crítica al Islam que predomina en gran parte de los partidos identitarios se ha ido contaminando progresivamente, bien por la ambición de votos, o bien por el eterno complejo de querer caer bien al sistema o incluso defenderlo, lo cual convierte unas «buenas intenciones» iniciales en el más perjudicial de los males, que, para más inri, puede venir en un envoltorio identitario. Esto genera una distorsión ideológica gravísima, cuyos frutos relegarán a la verdadera esencia de Europa, en el mejor de los casos, a un segundo plano y, en el peor, a su marginalización y su posterior desaparición.»

      En este otro párrafo deja clara su postura contraria:

      «El lector, a estas alturas del artículo, pensará que soy islamófilo, pero nada más lejos de la realidad. Al Islam se le puede criticar desde miles de vertientes, como la prohibición de representar la forma humana y el choque que ello implica con nuestro arte más elevado, la prohibición en muchos países de la música, la legitimación de la endogamia, el trato muchas veces degradante de diversos animales, su universalismo teocrático enemigo de la identidad de los pueblos, el choque frontal contra toda nuestra riqueza folclórica popular, la amenaza de nuestra esencia (España y sus pueblos se desarrollaron en su plenitud en la lucha contra el Islam).»

      Un saludo cordial y gracias por participar!
      EL OSO BLINDADO

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