Un 18 de marzo de 1914 nació en Castel San Pietro Terme, Reggio Emilia, la actriz italiana Luigia Manfrini, cuyo nombre artístico era Luisa Ferida (1914-1945). Fue una de las actrices cinematográficas más destacadas en su país en el periodo 1935-1945, debutó en el cine con el film «Freccia d´oro» (1935), y fue más conocida después por filmes como «L’argine» (1938), «Amore imperiale» (1941), «La corona di ferro» (1941), «Fedora» (1942), «Fari nella nebbia» (1942), y «Il figlio del corsaro rosso» (1943)
Luisa y su pareja, el también actor Osvaldo Valenti se adhirieron a la RSI. Así, dejaron Roma para ir a trabajar a Cinevillaggio de Venecia, el recién nacido centro cinematográfico de la RSI en Venecia construido por orden del ministro Ferdinando Mezzasoma, siendo ambos actores dos de los artistas más famosos del mismo. Su último largometraje fue «Fatto di cronaca» en 1944, cuando ambos fueron a Milán donde Osvaldo Valenti dijo «Siento que es mi deber hacer algo positivo por este pedazo de tierra que nos queda», y donde estuvo con el empleo de Teniente, en la X Flottiglia MAS mandada por Junio Valerio Borghese.


En los días inmediatamente posteriores a la caída de la RSI, los dos actores pagaron con la vida su fama asociada al régimen fascista, y la pertenencia de Valenti a la X Flottiglia MAS.
Hace 80 años, en abril de 1945, Sandro Pertini, como jefe de los partisanos antifascistas de Milán, ordenó decenas de brutales ejecuciones contra los fascistas derrotados, y entre ellas la de la actriz Luisa Ferida, de 31 años, que cuando fue fusilada en Milán el 30 de Abril de 1945, estaba embarazada de 4 meses. Hay que ser muy miserable para asesinar a una mujer inocente y además embarazada. Claro que se trataba de la misma chusma que asesinaron al filósofo y profesor en la Universidad de Florencia Giovanni Gentile o a una chica de 16 años como era Marilena Grill, y como ellos cientos de inocentes por haber tenido la más mínima relación con el fascismo.
El asesino fue el partisano Giuseppe Marozin, jefe de la brigada partisana Pasubio, quien fue luego juzgado más tarde por aquella «hazaña». Este miserable dijo en el juicio: «Ferida no había hecho nada, realmente nada. Pero estaba con Valenti. La revolución barre con todos», y añadió que la orden de ejecución vino directamente del Comité de Liberación Nacional, concretamente de Sandro Pertini, que le ordenó: «Fucilali, e non perdere tempo!», a Luisa y a su pareja sentimental el actor Osvaldo Valenti. Por supuesto, ambos eran inocentes. El criminal Marozin fue amnistiado en 1949. Sandro Pertini tenía miedo de que algunos partisanos desvelaran las órdenes criminales que había dado en abril de 1945, y era mejor borrón y cuenta nueva.
Luisa Ferida fue enterrada junto a Osvaldo Valenti, en el Campo X del Cementerio Maggiore de Milán, también conocido como Cementerio de Musocco.

Muchos años después, y como presidente de Italia, ese malnacido llamado Sandro Pertini vino a España en El Mundial de 1982, donde fue recibido por el rey Juan Carlos como un héroe de la libertad. Así se escribe la historia.
E.N.
