– REX VAINCRA –
De un valor inigualable fue tu vida una proeza,
Tu legado inmarchitable, asombrosa es tu leyenda.
Desde Méjico a Tcherkassy, una Cruz en tu guerrera.
El tiempo trae la historia de un valón y su epopeya.
A la sombra de los bosques germinaste luminoso,
Y tu espíritu mostrose con la fuerza de un coloso.
Vislumbró el Semois en tu ser un fascinante devenir,
Para dar al mundo un héroe y un ejemplo al que seguir.
Tu tierra fue cuna de cruzados, tu estirpe guerrera y recia.
Tu carácter fueron los pilares de la antigua Grecia.
Y como el Sol fulgurante que en el horizonte asoma,
Tu fuiste el gladio en la mano de un emperador de Roma.
Tu ser, tu voz y tu labia en nuestros días asombra,
Y a millares de jóvenes sembraste una altiva impronta.
En tu idiosincrasia la lucha y la fidelidad tu honra,
Tu carácter altanero a los cielos te remonta
Ecos suenan en el tiempo de la historia que dejaste,
Barrer al poder querías y a las puestas de quedaste.
El mandato tu tendrías de Bélgica, tu tierra.
Pero con férreo ímpetu marcharías a la guerra.
Voluntad inquebrantable, el frío no te amilanó.
Tu deber siempre cumpliste, nunca se heló tu corazón.
El Báltico fue testigo, sus montañas expectantes,
Contemplaron tu grandeza y tu heroísmo infatigable.
Grandes gestas cosechaste, tus medallas las avalan.
Pero en el cuarenta y cinco, tu aventura no se acaba.
Y que gran honor tuvimos, fue la costa del sol tu hogar.
No cesó jamás tu lucha, ni tu forma de pensar.
Tu lealtad incorruptible guiará a las juventudes.
Serás luz en las tinieblas, y cual faro darás luces.
Tu impoluto espíritu desde el cielo atestiguará,
Que tus fieles herederos tu estandarte tomarán,
Tu honor a hombros portarán y tu valor recordarán,
Y un nuevo Rex renacerá, que será el Rex que vencerá.
I. Marquina
