Cuando las agrupaciones nacionalsocialistas australianas, la Red Nacional Socialista (NSN) y el Movimiento Europeo Australiano (EAM), anunciaron el 12 de enero su disolución, la noticia se difundió rápidamente por las cuentas y canales de alternativa de todo el mundo. Dirigidos por un puñado de hombres y sus seguidores, a través del activismo, la propaganda y la formación, el NSN y el EAM formaban parte de una red NS que había construido un seguimiento de cientos de personas tanto en Australia como en el extranjero.
El mensaje que anunciaba la disolución de los grupos fue firmado por siete hombres, todos líderes del NSN. El primero entre ellos fue Thomas Sewell, fundador y quizás el activista más destacado de los grupos NSN/EAM. Sewell es uno de los activistas más destacados de Australia y una figura clave para las agrupaciones revolucionarias a nivel mundial.


Un mensaje publicado el pasado 12 de enero de 2026 en Telegram indicaba la disolución de la Red Nacional Socialista, el Movimiento Europeo Australiano y la Australia Blanca.
«La disolución incluye no solo a la Red Nacional Socialista, sino también a sus proyectos Australia Blanca, el Movimiento Europeo Australiano y el Partido de Australia Blanca», decía la publicación declarando el fin de las organizaciones a medianoche del 18 de enero.
Esta medida se produce en respuesta a la legislación que aprobó el Parlamento australiano y que permitirá prohibir organizaciones que hubieran vulnerado la ley de forma retroactiva, con condenas largas de prisión. Una ley orwelliana que vulnera los derechos más básicos de libertad de expresión y libertad política. El proyecto de ley para combatir el antisemitismo, el odio y el extremismo de 2026 ha sido aprobado en el Parlamento tras el trágico y sin sentido asesinato de 15 personas en una celebración de Janucá en Bondi Beach, a manos de dos islamistas armados. El proyecto amplía la definición de “grupo de odio”, otorgando al gobierno australiano mayores poderes para prohibirlos, especialmente si amenazan o cometen violencia por motivos de raza, incitan públicamente al odio o cometen otros delitos por motivos raciales.

Inicialmente, las autoridades indicaron que organizaciones islamistas asentadas en Australia, como Hizb ut-Tahrir, eran el único objetivo de la nueva legislación, aunque los más críticos afirmaron que la legislación es demasiado amplia como para afectar solo al mundo islámico y que baja el listón legal de lo que constituye un grupo de odio. La conexión con el terrorismo islámico que se le ha encontrado a los dos tiradores pasaba por jurar lealtad al Estado Islámico y por la presencia de dos banderas en el interior de su coche el día del atentado. Debemos recordar el comentario del coronel estadounidense Kenneth O’Keefe, en el que decía que “el EI fue creado por nosotros [EE. UU.]” y que fue financiado con armas y dinero “a través de aliados petroleros como Catar, Emiratos y Arabia Saudí”, por lo que cabe preguntarse si se trata de un atentado legítimo o de un auto-atentado, que ha venido muy oportunamente en un momento crucial en el aumento de la participación de jóvenes australianos blancos en las agrupaciones NS.
Tal y como informaba regularmente el NSN/EAM en sus redes sociales, las reuniones de formación y entrenamientos al aire libre cada vez eran más numerosas. Pasaron de encuentros en los que una quincena de jóvenes se citaba para realizar entrenamientos improvisados a grandes reuniones donde convocaban a ochenta o cien australianos, con jerarquía y orientación política, lo que era replicado en los diferentes estados de la isla-continente. Saltaron todas las alarmas del sistema liberal democrático australiano y la partitocracia comenzó a mover ficha con nuevas leyes y legislación que exclusivamente entorpecían el buen avance de las agrupaciones NS. Desde finales de 2023, y especialmente con la ley federal que entró en vigor el 8 de enero de 2024, la exhibición pública de símbolos nazis y el saludo nazi pasaron a ser delitos penalizados en todo el país.
Desde el anuncio de disolución, Sewell ha realizado una gira de prensa mediante retransmisiones en directo para youtubers disidentes, asegurando a sus seguidores que, aunque estas organizaciones puedan estar cerrando, su trabajo para difundir el nacionalsocialismo no ha hecho más que comenzar.
“No había fascismo en Australia en 2020. No existía el nacionalsocialismo en Australia en 2020”, dijo Sewell a Henrik Palmgren, presentador de la empresa de medios nacionalistas blancos Red Ice. “No existía un nacionalismo blanco radical. Había brasas muy pequeñas y esporádicas por todo el país. Y cogimos todas esas brasitas, las juntamos, echamos leña al fuego y encendimos una gran llama”.

La historia de Sewell con el NSN y el EAM ha demostrado que es un organizador capaz, atrayendo a jóvenes desmotivados por la decadencia del liberalismo cultural y las sociedades multiculturales, y que una organización nacionalsocialista seria, joven y comprometida es posible en nuestros tiempos. Pese a todos los agoreros que siempre insisten en lo poco conveniente que es declararse nacionalsocialista de forma pública hoy día y en lo supuestamente anacrónico que resulta mantener una formación activa que se mueva bajo un liderazgo jerárquico y una cosmovisión de lucha nacionalsocialista. Hay esperanza…
Manu Beramendi (Barcelona)
