Giovinezza no nació como himno político. La canción nació en Turín una tarde de mayo de 1909, en la trattoria de Sussembrino en Via Po, con el título Il Commiato, como canción estudiantil durante una fiesta de despedida de los estudiantes de derecho de la Universidad de Turín. Fue a instancias del grupo de estudiantes reunidos que uno de ellos, Nino Oxilia, se improvisó la letra de la canción para celebrar el evento de la graduación, que marcaba un rito de paso en la vida humana. El fin de la vida despreocupada de la bohemia y el paso de la adolescencia a la vida adulta, con la asunción de compromisos y responsabilidades profesionales, un cambio marcado a menudo, para los estudiantes que estudiaban fuera de casa, por el abandono de la ciudad y los compañeros para regresar a la provincia de origen.
En la trattoria, Oxilia estaba en compañía de su amigo músico Giuseppe Blanc, quien añadió música a la letra, y la canción obtuvo una considerable aprobación en los círculos estudiantiles de Turín, hasta el punto de que fue inmediatamente impresa en 150 ejemplares por los propios estudiantes.
Los versos de Oxilia, a la vez alegres y melancólicos, celebraban el fin de la despreocupada época bohemia de los estudios, que también marcó el fin de sus alegrías, amores estudiantiles y el vigor y la arrogancia de sus veintes.
El éxito del himno se evidencia en adaptaciones posteriores: reelaborado en 1911, fue adoptado como himno oficial de los Alpini.
Cuando el autor murió en la Gran Guerra, en 1917, acabó convirtiéndose en himno de los Arditi, luego de las mujeres fascistas, Y luego en el himno del escuadrismo fascista. Popularizándose en Fiume durante el periodo que esta ciudad fue un estado independiente, bajo el mando del poesta/soldado Gabriel D´Annunzio,
Posteriormente, con cambios en el texto realizados por Salvator Gotta, se convirtió en Giovinezza, Himno Triunfal del Partido Nacional Fascista. Reescrito en 1924, fue transformado de nuevo en la República Social Italiana.
El himno ha sido traducido a numerosos idiomas, entre ellos el inglés, el alemán y el español.
Juan Llama
