El 31 de marzo de 1994 fallecía en Málaga Léon Degrelle, hace, por tanto, 30 años. Aquel año, la fecha de su paso a la eternidad coincidió con la festividad del Jueves Santo, y este año, se corresponde al Domingo de Resurrección. También, dicho sea de paso, un 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos promulgaron un Edicto de expulsión de una comunidad inasimilable.
Con motivo del 30 aniversario de la muerte de Léon Degrelle, hemos considerado útil recordar brevemente la vida, las ideas y la lucha de este hombre esencial en la historia de Bélgica, de España y de Europa en los años 1930 y 1940 y, también después, en su largo exilio en España. Léon Degrelle no dejó indiferentes a quienes lo conocieron en persona. De eso podemos dar fe. Es de aquellas personas especiales que te marcan y te dejan una huella imborrable de por vida. Líder popular, enormemente popular, condujo tras de sí a una parte importante de la juventud de su país en una aventura heroica, pero que estuvo lejos de verse coronada por el éxito. Orador fascinante, de una oratoria impactante incluso en su más avanzada edad, despertó el entusiasmo de quienes acudieron a escucharlo, ya sea en Bélgica antes de la Segunda Guerra Mundial o, mucho más tarde, en España, donde tuvo que exiliarse y refugiarse después de 1945. Cuando leemos los distintos textos que escribió, comprendemos mejor por qué Degrelle tuvo tanto impacto en su época y por qué, 30 años después de su muerte, sigue despertando tanta pasión entre sus lectores y seguidores. Para comprender plenamente cada uno de los compromisos que adquirió en su vida es importante situarlos siempre en el contexto del período en el que tuvieron lugar, y así, sin pretender ahora reescribir la historia, sólo queremos intentar entender por qué todo sucedió como sucedió, es decir, la epopeya fantástica de Léon Degrelle, del Rex y de la Legión Valona. También el propio Degrelle en sus discursos y en sus escritos resume las motivaciones que guiaron a él y con él a muchos jóvenes europeos de la época, y desde luego ponen en su sitio la visión maniquea de las cosas que los defensores de lo “políticamente correcto”, y de lo “históricamente correcto”, quieren imponernos.
Degrelle fue un verdadero héroe de novela al estilo de Alejandro Dumas, un personaje fascinante con una vida de película, digno de las mayores epopeyas, con su cuota de ingenio, de heroísmo, grandeza y tragedia.


Escritor precoz, hombre curioso por todo desde muy joven, Léon Degrelle hizo su primer reportaje en México a los 23 años conmovido por la persecución masónica y anticristiana del gobierno mejicano a los cristeros. Luego, comenzó como militante católico, amigo de Hergé y polemista de corazón, más adelante se lanzó con fuerza a la política haciendo de “Rex”, el periódico y editorial de la Acción Católica belga, un partido que rompió con el Partido Católico belga ante la animadversión de éste y del claro belga contra Degrelle. El Rex obtuvo veintiún diputados y once senadores en mayo de 1936. Miembro del Parlamento por Bruselas en abril de 1939, su inmunidad parlamentaria fue violada por una detención arbitraria en mayo de 1940. Cuando los alemanes ocuparon Bélgica, se le planteó el mismo dilema tremendo que se les planteó a los nacionalistas franceses del estilo de Robert Brasillach. Y antepusieron su ideal de una nueva Europa al hecho de ver su país ocupado por quienes encarnaban ese ideal, en aquel momento, la Alemania de Hitler. Así, en 1941, Léon Degrelle declaró públicamente la unidad del movimiento rexista con el nacionalsocialismo y con el fascismo. Y en coherencia con ese compromiso, que le costó la baja de algunos rexistas que no supieron entender lo que se estaba jugando en aquel momento, dio un paso más y fue a combatir en el frente del Este como simple soldado con uniforme alemán, en agosto de 1941. Cuando terminó la guerra, a la edad de 38 años, con el título de Comandante de la División SS Valonia al final de la guerra fue ascendido por Heinrich Himmler a General de las Waffen SS, con quien había acordado para después de la guerra un nuevo Estado para Borgoña en aquella nueva Europa de las etnias soñada por ambos. Después de la guerra y a través de su fuerza de convicción, y de la lectura de sus libros dado su talento como escritor (“La campaña de Rusia 1941-1945”), se esforzará en convencernos de que la cruzada antibolchevique fue una guerra justa, hecha de espíritu de sacrificio y entrega, pero no fue contra Rusia, a la que Degrelle admiraba profundamente. En los libros que Degrelle escribió después de la guerra en España, recorre la tumultuosa vida de este antiguo activista juvenil católico belga, un personaje polifacético con un destino excepcional, que, después de 1945, desde su exilio en España, se convirtió en director de su propia gloria, continuando la lucha por otros medios, pero en su misma línea como una de las figuras más importantes de la nueva Europa NS y del NS de orientación europea.

Dos rasgos de su personalidad le acompañaron siempre: Fue un europeísta convencido, como dejó muy claro en sus últimos escritos, y siempre habló de una revolución espiritual para Europa. Tuvo contacto en los años de su exilio en España con muchas personas y organizaciones, pero solo con una encajó perfectamente, como un guante a una mano: Con el Circulo Español de Amigos de Europa.
A los 30 años de entregar su alma a Dios, ratificamos nuestro compromiso con su ejemplo y sus ideas.
Léon Degrelle ¡PRESENTE!
Asociación Cultural Amigos de Léon Degrelle

Muito agradeço o didático e maravilhoso texto de história sobre a importante figura que foi Degrelle. Na mídia corporativa, personagens como Degrelle só são dadas a conhecer quando morrem.
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