Rosalía de Castro, poetisa del alma gallega

Un 23 de febrero de 1887 nacía Rosalía de Castro, símbolo de la literatura gallega, defensora de causas justas y por encima de todo amante de su Galicia. Rosalía es la gran escritora, poetisa y novelista del romanticismo español junto con Gustavo Adolfo Bécquer, pero además de gallega, galleguista y escritora en gallego, es la figura fundamental del Rexurdimento o renacimiento literario gallego de la segunda mitad del siglo XIX, para elevarse después a la categoría de símbolo de Galicia y del sentir del pueblo gallego.

Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela el 23 de febrero de 1837 en una casa de la zona del llamado Camino Nuevo, lindante con Conxo situado en la periferia de Santiago de Compostela. Fue bautizada en la iglesia del Hospital Real a las pocas horas de nacer. La fecha de 1836 que aparece en su partida de bautismo es un error del capellán, ya que todas las partidas que anteceden y siguen son del año 1837. En la partida de bautismo figura como hija de “padres incógnitos” con la indicación de que “no pasó a la Inclusa”. Estas dos precisiones del documento bautismal se explican por la situación y condición de sus padres, ya que era hija de madre soltera, la hidalga María Teresa de la Cruz de Castro y Abadía, perteneciente a una noble familia gallega, y de padre clérigo, el sacerdote José Martínez Viojo. En un documento firmado ante notario en 1843, su madre Doña Teresa de Castro reconoce a Rosalía como su hija natural y da como fecha del nacimiento el 23 de febrero de 1837.

Una joven Rosalía de Castro.

Rosalía nunca superó del todo la crisis desencadenada cuando se enteró, a los quince años, de su procedencia ilegítima. Su primer libro de versos, “La flor” (1857), no será más que el comienzo de una obra en la que el amor desgraciado y la denuncia social serán temas recurrentes. Pasó su infancia en una aldea cerca de Santiago a cargo de una tía paterna. Entre 1850 y 1856 vivió con su madre en Santiago, donde acudía a la Sociedad Económica de Amigos del País para estudiar francés, dibujo y música. También frecuentaba el Liceo de la Juventud, donde igualmente mostró sus cualidades como actriz y conoció a jóvenes intelectuales como Aurelio Aguirre, Eduardo Pondal y Manuel Murguía.

Con el fin de iniciar su actividad literaria se trasladó a Madrid en 1856, a los 20 años de edad, alojándose en la planta baja del número 13 de la calle de la Ballesta, situada en el céntrico barrio de Malasaña, donde residió con una familiar de su padre, y donde al año siguiente, en 1857 escribió su primer poemario, “La flor”.  

En 1858 se casó  en la iglesia de San Ildefonso con el escritor, periodista e historiador Manuel Murguía (1833-1920), quien la ayudó a introducirse en los círculos literarios y editoriales, y con el que tuvo siete hijos, que más tarde fallecieron sin dejar descendencia. La carrera de Manuel Murguía llevó a su matrimonio a continuos cambios de residencia: Santiago, Madrid, Coruña, Padrón y Simancas. En algunas de las cartas que Rosalía envió a su marido, Manuel Murguía, ella misma contaba cómo sus males le hacían difícil mantener una actitud positiva frente a la vida.

Rosalía de Castro, Manuel Murguía y sus hijos.

Rosalía recibió el influjo del Romanticismo (Espronceda, Bécquer…) y admiró a Fernán Caballero como escritora. Su poesía recibió influencias de Gustavo Adolfo Bécquer y del alemán Heinrich Heine, al que leyó a través de traducciones al castellano y francés. Entre sus lecturas estaban también los poetas Espronceda, Zorrilla, Campoamor, Fernán Caballero, Byron, Camões, Hoffman, etc. Su importante producción poética se encuadra por ello dentro del más claro y melancólico romanticismo. Además, colaboró de forma decidida en el renacimiento de la lengua gallega.

Sus obras fundamentales son los libros de poemas en gallego: En 1861 publica “Adiós, ríos; adiós, fontes”, su primer poema en lengua gallega. La muerte de su madre en 1862 motiva su segundo poemario, “A mi madre” (Vigo, 1863). Ese mismo año, en 1863, publica la obra “Cantares gallegos” que dedicó a Fernán Caballero. “Cantares gallegos” se considera como la primera obra importante de la literatura en lengua gallega. Por eso, el centenario de “Cantares gallegos” (1863), un revulsivo de la dormida cultura gallega, fue aprovechado para instaurar el Día das Letras Galegas, el día 17 de mayo, de acuerdo con la fecha de la dedicatoria escrita por Rosalía a Fernán Caballero. El Día de las Letras Gallegas es una celebración instituida en 1963 por la Real Academia Gallega para homenajear a aquellas personas que destacasen por su creación literaria en idioma gallego o por su defensa de dicha lengua. La fecha de celebración de este evento, el 17 de mayo, se debe a que en tal día como ese, en 1863, se publicó en Vigo el primer ejemplar de la obra de Rosalía “Cantares gallegos”.

En su estancia en Simancas escribió los poemas de “Follas novas”, sus últimos escritos en lengua gallega, que se publicarían en 1880.

Una joven Rosalía de Castro.

Con motivo de las críticas a un artículo de la serie “Costumbres gallegas” publicado en Los Lunes del Imparcial de Madrid, en 1884 publicó “En las orillas del Sar” (1884).

Paralelamente a su obra poética, desarrolló la narrativa en castellano con las obras “La hija del mar” (1859), “Flavio” (1861), “Ruinas” (1866), “El caballero de las botas azules” (1867) y “El primer loco” (1881).

El lugar central que ocupa en su obra la defensa de la mujer gallega hace de Rosalía un importante referente del feminismo bien entendido. Rosalía de Castro, poseedora asimismo de una sensibilidad desgarradora, describe de un modo inigualable el paisaje gallego, al que muestra como una naturaleza misteriosa rodeada de un halo de indefinible tristeza y melancolía.

Desde 1883, vivió en su casa de A Matanza, en Padrón (Casa-Museo Rosalía de Castro desde 1972). Allí murió, enferma de un cáncer de útero, el día 15 de julio de 1885 y fue enterrada en el cementerio de Adina, en Iria Flavia. Su visión de la muerte como un mar que te acoge en su seno estuvo profundamente arraigada en su espíritu, y la expresa en los últimos instantes de su vida cuando agonizando, le dijo a su hija mayor: “Abre esa ventana que quiero ver el mar”. Desde Padrón no se ve el mar, pero Rosalía debió de presentir la presencia cercana de ese mar de la muerte en el que al fin iba a reposar.

El 25 de mayo de 1891 sus restos mortales fueron depositados en el Panteón de Gallegos Ilustres situado en la iglesia del convento de Santo Domingo de Bonaval de Santiago de Compostela, donde reposan actualmente. En 1947 se creó el Patronato Rosalía de Castro para recuperar la Casa da Matanza, en Padrón, y convertirla, en 1971, en un museo dedicado a su memoria. La casa, donde residió hasta su muerte en 1885, conserva prácticamente inalterada su estructura original. Se pueden contemplar en el museo fotos de la poetisa, de sus familiares y amigos, recuerdos personales, escritos y multitud de objetos cotidianos de la Galicia del siglo XIX. El “Centro de Estudos Rosalianos”, la “Aula Pedagóxica” y el Auditorio están en edificios adyacentes. En 1980 Avelino Abuín de Tembra creó la Ruta Rosaliana, una ruta que recorre los lugares que Rosalía de Castro recorrió a lo largo de su vida por los ayuntamientos de Ames, Brión, Dodro, Padrón y Santiago de Compostela. Esta ruta ha sido renovada y actualizada por los mismos ayuntamientos y llamada “As pegadas de Rosalía”.

Escritores como Azorín, Miguel de Unamuno y Juan Ramón Jiménez fueron promotores de la obra de Rosalía de Castro, que fue traducida a varios idiomas como el francés, alemán, ruso y japonés.

Múltiples ciudades en España y especialmente en Galicia han dado a sus instituciones culturales, plazas, calles y centros de educación el nombre de la autora con el fin de rendirle homenaje.

La verdadera valoración de la obra de Rosalía de Castrono llegaría hasta la aparición de los modernistas y la Generación del 98. Fue entonces cuando se reconoció a Rosalía como una creadora afín a su espíritu. Su importancia como escritora no sólo tiene que ver con su obra, sino con su forma de enfrentarse a la vida. Incluso ha llegado a ser considerada como el alma de Galicia. El escritor gallego Manuel Curros Enríquez, contemporáneo de la poeta, dijo de ella: «Rosalía es Galicia que pasa rumiando su tristeza de siglos».

Monumento dedicado a Rosalía de Castro en el parque Alameda, Santiago de Compostela.

Rosalía, escritora y figura fundamental del renacimiento literario gallego, siempre fue crítica con el mundo burgués. Idealista y sensible frente a la bajeza y la vulgaridad que imperaban en el mundo que la rodeaba. Considerada una escritora clave del siglo XIX, Rosalía de Castro devolvió al gallego su estatus de lengua culta.

Siempre en nuestros corazones.

Eduardo Núñez

Un comentario en “Rosalía de Castro, poetisa del alma gallega”

Deja una respuesta

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión