Sin entrar a valorar los posibles errores humanos o institucionales que han llevado a esta tragedia ocurrida hace dos días en el este de España, que he comprobado de primera mano, lo que sí que voy a valorar es el comportamiento humano en estos pueblos de Valencia.
He visto la cara de ambas monedas, gente que arriesgó su vida para salvar a otros, tras la tromba de agua que destrozó calles, viviendas, comercios y miles de vehículos era la gente del pueblo, los autóctonos, los que limpiaban las calles con máquinas, palas, escobas o cualquier utensilio posible, otros rescataban a personas encerradas en sus casas o prestándose a curar heridos, los que entregan comida y ropa a los que se han quedado sin nada, porque dos días después en muchos de esos pueblos todavía siguen sin luz, ni agua potable, ni gas y con escasez de alimentos.
Pero, ¿y la otra cara de la moneda? Porque si, la hay, y es la de los saqueos y pillaje en comercios, viviendas, vehículos… llevándose todo tipo de productos, la mayoría no siendo de primera necesidad, y si el agua o un vehículo no había reventado la persiana de un comercio pues no hay problema ya la revientan ellos, se me olvidaba mencionar que curiosamente estos individuos no son gente del pueblo, no se trata de autóctonos, la mayor parte son aquellos que supuestamente vinieron a pagarnos las pensiones, aquellos que venían a enriquecernos culturalmente, aquellos que hacen el trabajo que no quieren hacer los españoles ¿sigo con todas sus buenas “cualidades“? pues no señores, no vinieron a mejorar nuestra vidas, ni uno sólo de ellos lo vi cogiendo una pala quitando barro, curando heridos, o donando algo a quien lo necesitaba, así que no, no somos todos iguales, tomen nota porque esto se repetirá más veces y con más intensidad si el “gran reemplazo extraeuropeo” sigue su camino.
Santi









Ni siquiera somos la misma especie.
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