Política y la fuerza que condiciona la conducta humana

“Soy libre de seguir mis instintos y perseguir mis deseos”.

Nos creemos libres pero, en realidad, nuestra conducta está más condicionada por inclinaciones internas que por esa pura decisión personal que consideramos llamar libre.

Cuando planteamos acciones políticas estamos tratando con actitudes humanas, y por tanto, es preciso comprender las motivaciones que las dirigen. La fuerza de cada una de esas motivaciones es variable en sí misma pero además varía con el entorno y los límites en que se encuentra su necesidad de uso.

Analicemos los 5 condicionantes y podremos entender mejor la política actual de alternativa que sea más acorde a esos condicionamientos:

1- Motivaciones Biológicas.

Hay dos grandes grupos: Las que afectan a las necesidades o condiciones corporales y las que dependen de la base genética.

Las primeras tienen una fuerza enorme condicionante cuando esas necesidades llegan a un límite inferior de cumplimiento. A medida que se logra un nivel mayor, esa fuerza disminuye, pero lentamente, hasta que una vez satisfechas en nivel medio, ya son débiles en su acción.

Se luchará muy poco por un aumento del 5% del sueldo o por poder comer carne de vaca en vez de pollo. Pero se llega a la rebelión violenta con el hambre o la miseria.

Por supuesto personas muy concienciadas puedes soportar mucho mejor esas necesidades corporales, pero eso es raro y no se debe contar con ello en general.

En cuanto a los condicionantes genéticos, que afectan al carácter y capacidades, no suelen ser conocidos ni detectados por el interesado, puesto que son además modelados por elementos del entorno. Pero el ‘carácter’ es un elemento muy importante (ya sea en parte por educación, genética y entorno) como condicionante personal, individual.

Carácter y autocontrol.

Pero al ser algo ‘individual’ no tienen una significación colectiva sino en el entorno personal de cada uno. Hay sentimientos como el amor a los hijos o la compasión ante el dolor externo ajeno, que tienen una fuerte base genética.

2- Motivaciones Afectivas.

Para simplificar podemos llamarlas ‘Deseos’, aunque incluyen también sentimientos, odios, amor, desprecios, egoísmos, compasión, etc. Su fuerza de condicionamiento de la conducta humana es enorme. Y además es muy difícil de dominar su poder, no acepta ‘razones’ sino que las razones las adapta a su deseo o tendencia.

Los deseos son como el camino por donde circula la humanidad, y satisfecho uno, queda su importancia nula y es sustituido por un nuevo deseo. Estas motivaciones están muy influenciadas en su ‘cantidad’ por la media del entorno.

3- Motivaciones ‘Espirituales o Místicas’.

Aunque por si solas, de forma individual, no suelen ser muy poderosas en absoluto, excepto en personas muy orientadas en estos temas, en cambio sí son MUY poderosas si están reforzadas por el entorno comunitario, convirtiéndose en elementos esenciales en el comportamiento.

Sin el apoyo, más bien la presión, comunitaria son poco influyentes en general, con contadas excepciones individuales, en las cuales si son esenciales. Pongamos dos ejemplos:

-Pese a la promesa de un cielo eterno, el comportamiento personal de los cristianos no está normalmente acorde a sus creencias espirituales. Pero si lo estaba en otras épocas en las que la religión era algo comunitariamente exigible.

En el pasado la religión estaba presente en la escuela.

-Hoy la nueva ‘religión’ del ‘Pensamiento Único en cambio es de obediencia general por la presión del entorno (aceptación de arte basura, de sexualidad o géneros extraños, apoyo a la mundialización e igualdad, etc.) de forma que incluye mucho en el comportamiento de las personas, les costará mucho oponerse a la opinión general.

4- Motivaciones Colectivas.

Los condicionantes indicados hasta aquí está fuertemente acotados en sus límites y fuerza por el entorno social en que se vive. Incluso las necesidades biológicas más elementales, como la comida, son distintas en una sociedad en necesidad generalizada que en una sociedad opulenta.

La fuerza de los deseos o de las creencias míticas, dependen mucho del nivel de cumplimiento general o de cómo se presionen en el entorno. Proponer un comportamiento que no es normal en el entorno, va a ser normalmente un fracaso, o en todo caso muy difícil de lograr implantar.

Es por esto por lo que el dominio de los medios de masas de propaganda, las escuelas o la presión del “qué dirán” son esenciales para entender el comportamiento humano en general.

5- Motivaciones Racionales.

Curiosamente la mayoría creen que su comportamiento se debe a su racionalidad, a pensarlo y decidirlo. Craso error, en realidad nuestro racionamiento trata de justificar con argumentos ‘racionales’ nuestros deseos, ambiciones, necesidades, etc.

En cuestiones de comportamiento la racionalidad tiene un papel pequeño en tanto que se usa para justificar, apoyar, los demás componentes del comportamiento antes indicados.

Por supuesto en temas que no sean afectados por los otros condicionantes, la razón puede ser efectiva. En temas de cálculos, acciones neutras, etc. si podemos ser ‘racionales, pero cuando se trata de tomar decisiones afectas al deseo, la necesidad o las creencias generales, la racionalidad suele servir solo para apoyar esas conductas ‘no racionales’.

LA POLÍTICA SOBRE LOS CONDICIONANTES HUMANOS

Visto lo anterior se comprende lo inútil que es tratar de convencer a la gente en general de actitudes políticas por medio de razonamientos lógicos, pruebas y textos racionales.

Esta forma de proselitismo sirve solo para personas muy concienciadas o interesadas ya previamente. Con gente más en general es totalmente inútil plantear ideología como tal, o sea algo puramente racional.

Por ello todas las campañas electorales y políticas en democracia se basan en promesas sobre los ‘deseos’ de la gente. ‘Puedo prometer y prometo’, ofertas, temas que la gente desea, o que afectan a problemas directos en sus vidas.

Los programas electorales son pura demagogia, la mayoría de las veces imposibles de cumplir y en otras ocasiones, se cumplirá lo que se pueda, incluso a costa de empeorar otras condiciones. Nunca se razonan, sino que se ‘desean’, y su presentación ‘racional’ es deficiente, casi nunca con un plan estructurado y fundamentado.

Los movimientos de alternativa pueden caer en la trampa de intentar superar la demagogia y promesas de los demás (imposible superar la desvergüenza demagoga de la izquierda), con el agravante de que se ve claramente que no tienen ni la más mínima posibilidad de llevar a cabo sus propuestas y promesas.

En democracia todo plan es a un plazo corto, unas elecciones o periodo electoral, en democracia el futuro más lejano no vota.

Este es el problema para poder abordar el tema de una deuda general de todos los Estados totalmente disparada, que los somete a la finanza. Para bajarla se debe ahorrar, sacrificarse para devolver un dinero que se gastó en el pasado sin control. Eso es totalmente antipopular, o sea imposible en democracia. Cualquier `promesa’ a 4 o 5 años vista es no solo inútil, sino que con casi total seguridad no se cumplirá, y nadie se acordará de ello.

Por tanto, los movimientos de alternativa que se empeñan en presentar programas para temas ‘actuales’, sin posibilidad alguna de realizarlos, solo sirven para unirse al catálogo de demagogos.

Saco de promesas vacías…

Incluso si lograsen llegar a tener poder de acción en un gobierno, al cabo de muchos años, la situación sería tan distinta que sus propuestas concretas actuales no tendrían sentido entonces.

Así pues el problema es que debemos formar a los militantes actuales y mantener las ideas sin deformar, fomentar los sentimientos positivos (arte, ética, estilo) en una minoría, mientras no se logre que las circunstancias permitan llegar a la gente por sus deseos, necesidades y sentimientos que fueran ya tan enfrentados al entorno y a la mística-cosmología oficial, que sean capaces de luchar y sacrificarse para solucionar su gravísima situación, esperado que nuestras propuestas en ideas y acción les solucionen sus problemas, no por motivos racionales sino para salir de su necesidad.

Y si les ofrecemos entonces de forma creíble, en esa situación, una salida real, se unirán a nuestras ideas y cosmovisión.

Ramón Bau

Un comentario en “Política y la fuerza que condiciona la conducta humana”

  1. En 2070 los europeos serán el 3’7% de la población mundial( 26% en 1914).Eso en términos demográficos es un marco de extinción.

    La tesis de los pequeños grupos de individuos muy bien preparados a la espera de las circunstancias materiales propicias es un razonamiento redondo en abstracto pero ajeno a la premura que imprime el colapso demográfico.De hecho, este razonamiento implica que mientras el sistema garantize un mínimo bienestar material a la mayoría de los indígenas europeos o eurodescendientes estos aceptarán su propia extinción siempre y cuando esta sea relativamente plácida.

    ¿Donde se supone que se coloca el umbral de la reacción de las masas indígenas o eurodescendientes, cuando son el 75% del total de la población (Francia),el 50% (EEUU), el 7% (Sudafrica)?

    En ninguno de los tres casos antecitados se atisba la más mínima reacción a corto plazo.

    Los pequeños grupos ( muy bien preparados!!!)de nacionalistas blancos en Sudafrica (que es ya un estado fallido incapaz de proporcionar los servicios básicos al grueso de la población) ¿cuando considerarán que es el momento oportuno para reaccionar, cuando sean el 2% de la población como los indígenas americanos?

    A veces hay que coger las teorías y someterlas al falsacionismo de Karl Popper, aunque no sea santo de nuestra devoción.

    Guillermo T.

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