La guerra ruso-ucraniana, o como algunos lo quieren hacer llamar, la “operación militar especial”, ha traído a Europa una división de opiniones más propia -en cierto modo-, de aquellos tiempos en que se vivieron la Guerra Fría.
Y es que, esta división no solamente es visible dentro de la política generalista, con políticos de derechas y de izquierdas, tanto a favor como en contra de Rusia, sino que, va más allá, pues dentro de los círculos disidentes, también se ha creado una división de opiniones que atiende a todos los gustos, incluso a veces con opiniones variopintas y, cuando no, ridículas.
Pero lo cierto, es que el verdadero problema de este conflicto no es si tiene razón Rusia, si la tiene Ucrania o Estados Unidos o China (una pieza importante olvidada), sino la falta de comprensión de la “realpolitik” de la que algunos tanto quieren hablar, pero que, a su vez, olvidan las realidades políticas de aquellos a los que apoyan.
LA REALIDAD UCRANIANA
Figuras modestas e incluso conocidas, se han posicionado de algún modo sobre Ucrania, pero en la mayoría de los casos sobre un mito que, como todo mito, o bien no existe, o hablamos de que no todo lo que se cuenta es cierto.
Por ejemplo, han existido criticas hacía Ucrania por su represión contra la Iglesia Ortodoxa con Patriarcado en Moscú, pero recordaremos que todos los países en la historia reciente han practicado la represión sobre aquellos elementos que puedan ser subversivos y puedan suponer un problema.
Y si bien es cierto que en algunos puntos se han podido extremar, como en los casos donde no se ha permitido realizar un funeral por un soldado ucraniano perteneciente al Patriarcado de Moscú, también cabe recordar que el personal del clero que se ha visto afectado, se les ha podido conocer vínculos con el gobierno ruso e incluso, algunos tenían pornografía infantil.

Otro gran ejemplo de estos mitos es que algunas personas representan a Ucrania como una esperanza para Europa, puesto que tiene un movimiento nacionalsocialista muy fuerte. Pero como en el anterior, hay que recalcar algunos puntos.
Hay que recordar que Ucrania actualmente tiene un gobierno liberal, con varios ministros que están presionando para la “neo-occidentalización” del país, eso quiere decir que quieren acelerar lo antes posibles las leyes LGBT, entre otras. Pero tampoco hay que olvidar que, dentro del escenario político ucraniano, en los últimos años el “Movimiento Azov” ha conseguido una gran influencia, hasta el punto en que cuando se pidió su disolución desde Estados Unidos (bajo el gobierno de Trump) y, Zelenski se lo pidió por la fuerza, estos se negaron y siguieron consiguiendo apoyo social y militar.

Así como otros, olvidando el pasado, achacan de “aliados de los judíos” a las múltiples organizaciones nacional revolucionarias, únicamente porque luchan con Zelenski en el poder. Pero hay que recordar que, pese a los gobiernos de los que dispuso la República de Weimar, los Cuerpos Libres no luchaban por el gobierno del SPD o de los partidos corruptos que llegaban al poder, sino por su pueblo y su patria germana, como hoy lo hacen los ucranianos. Pero no nos hagamos ilusiones, el futuro no tiene por qué ser brillante para un país que será un más que posible vasallo estadounidense, a menos que después del conflicto se tomen medidas.
EL MITO MOSCOVITA
Sobre Rusia también se ha escuchado hablar desde todas las perspectivas, con opiniones positivas y negativas. Pero como en el caso de Ucrania, los cuentos son fascinantes, pero no tanto, cuando contrastas con aquella realidad que lo desmorona todo.
Y es que, por ejemplo, en materia religiosa hemos escuchado como algunas voces se han pronunciado, halagando la religiosidad de Rusia y sí, es cierto, la Iglesia Ortodoxa de Moscú tiene nexos de conexión con el gobierno ruso, pero como mero tentáculo para mantener una imagen “conservadora” cara a la sociedad.
Pues cabe recordar que, entre otras cosas, la Iglesia Ortodoxa de Moscú, no solamente ha permitido la blasfemia en más de una ocasión, cuando algunos de sus fieles portan imágenes de Stalin como si fuera un “Santo”. Sino que, pese a la fidelidad que le muestran a Vladimir Putin, el gobierno ha tomado medidas contra la misma Iglesia, permitiendo el avance del islam, como cuando planificaron la construcción de una Mega Mezquita en tierra sagrada para los ortodoxos en pleno Moscú. En las protestas, lejos de los que se pudiera pensar de una “sociedad creyente”, tan solamente pudieron verse cerca de 3.000 personas manifestándose en una ciudad con millones de habitantes.

Otro buen ejemplo sobre Rusia es su patriotismo. Y es que, aunque muchas personas lo ignoran, Rusia tiene algo realmente positivo, pues sea para bien o para mal, los rusos son de los más patriotas de Europa, dispuestos a luchar por Rusia en cualquier situación. Claro ejemplo de ello lo tenemos recientemente, con Igor “Strelkov” Girkin, algunas de las PMC como “Wagner” o “Rusich”, o bien el caso del Cuerpo de Voluntarios Rusos que luchan en el lado ucraniano por una Rusia nacional revolucionaria.
Pero no todo es de rosa, como en Ucrania. No todos los que halagan a Rusia estarían dispuestos a vivir en ella. Pues a menos que estés del lado de Putin, generalmente acabas o bien en prisión o con suicidio asistido. El Cuerpo de Voluntarios Rusos, por ejemplo, está formado por nacionalsocialistas y etno-nacionalistas rusos, los cuales tuvieron que huir tras el dictamen de persecución que ordenó Putin. Otros, como Maxim “Tesak” Martsinkevich, no tuvieron esa suerte y fueron encerrado en prisión y se “suicido”, arrancándose las uñas, sufriendo heridas en varias partes del cuerpo y ahorcándose.
Del otro lado, los muchachos fascistas de “Rusich” tampoco podrán volver a Rusia después del conflicto, ante el endurecimiento de las “leyes contra el extremismo”. Por no hablar de que otros patriotas rebeldes, aunque fieles a Rusia, como el caso de Strelkov, también se encuentran ahora mismo bajo arresto a esperas de ser encerrados en prisión, únicamente por denunciar algunas verdades sobre la situación en Rusia. Por tanto, solamente prevalecen aquellos que sirven al gobierno.

Pero no podemos decir que Rusia sea la esperanza de Europa, en modo alguno. Incluso hoy, Rusia sigue con su orientalización, alejándose como Estados Unidos de las raíces europeas, pero hasta el punto en que, en su acercamiento a las naciones africanas, Rusia denuncia a la raza blanca como culpable de todos los males.
Discurso que, a más de uno, le recordará aquel que surge desde Estados Unidos contra Europa, tanto desde el gobierno como desde organizaciones como la Open Society, un discurso que incita el odio hacía el europeo, pero no la reconciliación.
Para ejemplo reciente, mientras los Luchadores por la Libertad Económica (EFF, partido nacional-bolchevique sudafricano) en su congreso cantaban que había que matar al granjero blanco, al bóer, el afrikáner, también han mostrado su apoyo y solidaridad como nadie con Vladimir Putin.
¡NI WASHINGTON, NI MOSCÚ!
Por ello, en cualquiera de los casos, comprendemos que hay quienes buscan, no tanto una afinidad de ideas, sino una financiación externa y que, por ello, sean capaces de posicionarse a favor de Washington o Moscú. Pero un nacional revolucionario, no encontrará afinidad alguna en el gobierno ruso, ni en el ucraniano, ni tampoco en el estadounidense (gobierne quien gobierne).
Nuestra única esperanza es una Europa grande y libre, como la Roma de Cola di Rienzo de la opera de Richard Wagner. Una Europa, que únicamente puede renacer de sus cenizas cual fénix, gracias al surgimiento de un movimiento popular y fuerte, capaz de salir adelante ante toda adversidad.
Porque soñar es bonito, pero la vida requiere de realidad y más en nosotros, portadores de esa esperanza de Europa, a quienes nos recae construir un devenir europeo que no requiera de dependencias externas, ya sea para los “orientalistas” o los “neo-occidentales” que desde el otro lado del charco, buscan terminar su gran reemplazo población y… cultural.
Christian Revolutionarii

Gran artículo, pero cabe también recordar la posición de Rusia en Siria, luchando contra U$A(«Israel»)/Al-Qaeda.
El tema de África es una guerra comercial con China, pero primero tiene que ‘descolonizar’ el Sahel con Wagner y sus apoyos en los golpes de estado de éstos días (Níger, Gabón).
Personalmente pienso que como en todo conflicto, ganan las élites y pierden los pueblos (en plural), despojando el patriotismo con dinero.
-«Sólo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria.»-
Un saludo.
jarri.
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Gracias Jarri por el comentario.
Muy de acuerdo con el último párrafo, que viene a denotar lo que realmente está ocurriendo. Todos estos conflictos no son más que un producto de las élites, por sus intereses y no por los intereses populares.
Pudiera ser que en otros tiempos sí existieran conflictos por motivos populares, pero en los tiempos que corren, las guerras modernas solamente reafirman que los conflictos son un producto de las ambiciones materialistas de unos pocos, a los que el pueblo y su bienestar no les importa.
Rusia no es distinta a Estados Unidos, por mucho que aquellos a los que financian aseguren lo contrario.
El caso africano es un pequeño ejemplo de ello, aunque está por ver donde quedará Wagner a estas alturas…
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Texto muito interessante. Obrigado!
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