La ciudad de los 15 minutos, confinamiento climático y decrecimiento

Recomendamos el siguiente artículo, bastante interesante en ciertos aspectos y en sus críticas, aunque muy superficial y pobre es su análisis de las causas y los causantes. Al final parece concluir que la culpa es de los «socialistas» (globalista liberales escorados a la izquierda) y pide ayuda al PP (globalistas neoliberales torcidos a la derecha).

La realidad es que el consumismo actual es una locura (en términos morales y materiales), que la lógica liberal del crecimiento infinito sobre recursos finitos está explotando, que hemos expoliado el planeta hasta límites delirantes, destruido la Naturaleza de manera abusiva, que nos estamos hundiendo en una crisis energética muy real…

El DECRECIMIENTO es inevitable. Volver al modelo de crecimiento infinito, consumismo y saqueo del planeta no es una alternativa materialmente posible, ni éticamente deseable.
Quien tenga por triste propósito vital comer 5 Kg de ternera a la semana, hacer 20 pedidos por Amazon al mes, cambiar de móvil cada año e inundar su armario con nuevos trapos a la moda cada temporada, podrá patalear cuanto quiera contra los socialistas o los peleles que más le desagraden, pero su mundo de yupi está sentenciado. No es este estilo de vida lo que está en juego. Eso ya está muerto. Es nuestra supervivencia y nuestra libertad. Como hombres, como pueblos y como naciones.

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2022-12-22/ciudad-15-minutos-confinamiento-climatico/

Ante la encrucijada que se abre ante nosotros, sólo existen dos alternativas:

1. Comprar la «solución» a los mismos que han conducido a la humanidad a este estado catastrófico:
Ciudades/penitenciarías 15 minutos, confinamientos climáticos, censura voraz, estados vasallos del capitalismo global, vigilancia intensiva, dinero digital, ruina y expropiación del sector primario, privatización por grandes oligopolios de los recursos hídricos y alimentarios, racionamientos, comida sintética y harina de insectos, concentración de la riqueza global en unas pocas manos, desaparición del derecho a la propiedad para el 99% de la población mundial, prohibición del transporte privado, Green Pass, persecución del disidente, grandes corporaciones devorando a pequeñas y medianas empresas…
En resumen, tragarnos su «transición ecológica», bien lubricada con catastrofismo climático, que no es otra cosa que permitir a los capitalistas autores de este desastre expropiar el planeta entero, que pueblos y trabajadores cedan su soberanía, sus derechos, sus libertades y sus bienes a esa pequeña minoría de tiranos que nos dirá qué hacer y no hacer en cada momento, a dónde ir y a dónde no, qué nos está permitido pensar, qué podemos hacer o qué hemos de consumir. Todo ello con la esperanza de que así, nuestros filantrópicos amos, no utilizarán este poder para provecho propio, sino para salvar al planeta.

Obsolescencia programada.

2. Liberarnos de las fuerzas económicas globalistas y dirigir nuestro futuro decrecimiento: Estados y naciones soberanos, consumo y producción local, espacios económicos autocentrados, abolir la división internacional del trabajo, expropiar a los grandes oligopolios, echar a patadas a la patronal que exige inmigración para reducir el precio del trabajo, suprimir el comercio internacional innecesario, sustituir la cultura del consumo compulsivo de usar y tirar por la producción de bienes de calidad y longevos, abandono de la alimentación industrial y de los patrones alimentarios postmodernos, recuperación real de espacios naturales devastados, agricultura y ganadería extensiva frente a intensiva, dirigir las ayudas a los pequeños productores del campo y perseguir a los intermediarios buitres y a los especuladores… En definitiva, un modelo de vida en el que se garanticen unas condiciones estables y sanas de vida material a todo el pueblo trabajador; que revalorice el mundo natural y reintegre la actividad humana en su seno; y en el que un pujante renacer cultural y espiritual comunitario sepulte al degenerado way of life del materialismo liberal y vuelva a ocupar el centro de la vida nacional.

Pablo Sáez Pardo

Un comentario en “La ciudad de los 15 minutos, confinamiento climático y decrecimiento”

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