La muerte del compromiso

En las últimas semanas, se ha podido ver como estaba en boca de todos el Frente Obrero, partido de Roberto Vaquero, quien también ha recibido críticas de todos los colores.

Para disgusto de algunos, algunas de estas críticas han sido amistosas, mostrando directamente sus simpatías por el FO, donde algunos lo calificaban de partido comunista que está virando hacía el proto-fascismo. Otros, en cambio, han pasado de esas simpatías a mostrar abiertamente su apoyo por el partido. Mientras que otro sector, se ha dedicado a intentar humillar a la cúpula del FO, con todo aquello que han tenido a su disposición.

Pero en todas estas críticas, positivas o negativas, no hemos podido ver ninguna autocritica a la situación que viven los nacional revolucionarios, parece que, o bien se ignora, o bien se sucumbe ante esta nueva sigla. Pues debe ser que nadie -al menos por el momento-, no se ha parado a preguntar en por qué el FO está levantando tantas simpatías, ni tampoco en por qué hay camaradas que lo apoyan abiertamente.

Roberto Vaquero hablando a sus militantes.

DESINTEGRACIÓN

Ante esto, un servidor no puede hacer más que darle la razón a Vaquero, al menos cuando él dice que el fascismo español está viviendo su desintegración. Pero no debido al surgimiento del Frente Obrero, ni tampoco por la interacción de otros agentes externos, pese a todas las herramientas de las que dispone el sistema. Sino que, los únicos responsables de la muerte del fascismo en España son los propios fascistas.

Y es que, era de lógica pensar que, ante la muerte del compromiso militante, es inevitable la muerte de las ideas y la acción. Por ello, la pasividad de esta área ya abandonada, incapaz de reaccionar ante las necesidades primordiales de su pueblo, no podíamos esperar otra cosa que, al menos, una clara simpatía hacía el FO de aquellos que esperaban ese resurgir de ese “algo”.

¿Y cómo hemos reaccionado después de las elecciones generales del 23-J? Sencillamente, mientras el FO ha conseguido en sus primeras elecciones un total de más de 46.000 votos, “nuestras filas” -si es que pueden portar tal nombre-, han mantenido su actividad como siempre, es decir, dedicándose a despotricar, al activismo en las redes sociales, a hablar de lo malvados que son los judíos, a distraerse con memes de negros y, en definitiva, a hablar de minucias que no le importan a nuestros vecinos, ni a las familias que no pueden llegar a final de mes, ni tampoco al trabajador que se parte el lomo todos los días, o aquellos que viven en barrios cada día más inseguros.

Algunos creerían que la reacción iba a ser distinta, que se reactivarían las organizaciones ya existentes, como Devenir Europeo, Hacer Nación o FE de las JONS. Pero esto no ha tenido lugar, incluso aunque algunas figuras conocidas del mundillo han mostrado su apoyo a algunas de estas siglas en concreto, no ha habido reacción.

Por ende, podemos concluir que el verdadero problema de nuestra situación no es totalmente responsabilidad de las siglas, sino que recae principalmente en aquellos a los que llamaremos “revolucionarios sin bandera”. Pues de no convencerles alguna sigla, podrían haber formado la suya propia con sus conocidos, pero tampoco hemos visto tal iniciativa, sino que siguen con su afición favorita, la cual es la más sencilla, y que no es otra que hablar detrás de una pantalla, pero nunca aportar su espada en la batalla.

En el pasado, los militantes daban incluso su vida por la Causa.

En esa falta de compromiso y coraje. En esa falta de entrega por una causa, que no es por otro motivo que, por no abandonar la comodidad de sus vidas, solamente podemos ver el reflejo de la burguesía que ya denunciaba la propaganda del NSDAP. Pues podrán mostrar interés por la causa nacional y social (y eso cuando se acuerdan, pues lo de nacionalSOCIALISMO, suena hasta extraño para algunos), pero pasivamente, nunca con una reacción ante las acciones del sistema y del principal enemigo, el liberalismo.

Pero si de todos ellos, tan solamente la mitad se entregasen verdaderamente a su causa, como guerreros poetas, ejemplos de la sociedad y de las futuras generaciones. Si tan sólo unos pocos hicieran lo que hacen los muchachos de Devenir Europeo que son “cuatro gatos”, o lo que hacen aquellos a los que tildan de “viejos” de FE de las JONS, probablemente hoy, en España, existiría una sola sigla que nos aglutinase y que estaría resonando en todos los medios y en boca de muchas personas. Pero eso, no va a ocurrir.

EXCUSAS

Y es que luego caen en las excusas. Y sí, hay personas que tienen una situación compleja, bien sea por motivos económicos por los que no puedan viajar o pagar las cuotas, o bien familiares, etc., algo que seguramente cualquier sigla intentaría mediar dentro de sus posibilidades.

Pero hay quienes no, hay quienes tienen facilidades para las donaciones, o quienes pueden hacer un activismo más amplio, pero en cambio, utilizan todo tipo de excusas para no hacer nada. Por ejemplo, las individualistas, las más sonadas, como la de “todo está perdido, por ello abandonemos a la sociedad” o “mirare solamente por los míos” o aquella de… “se lo merece, por haber votado a este gobierno”. Argumentos que utilizan para no estar en el frente, que denotan una falta absoluta de comunidad y querer por su pueblo, pues por sentir, no sienten ni lastima.

Otros recurren a excusas más simples, baratas incluso, pues no militan ya sea porque una sigla quizá no usa un símbolo que ello ven bien, o porque no realizan las actividades que les gustaría, o incluso simplemente, porque quizá, la vida del militante y de compromiso con las ideas, les superan, por no hablar del temor a la legalidad o preferir sacarse fotos en el campo, como si ello fuera a ser suficiente.

En cualquiera de los casos, siempre habrá excusas de todos los colores, como los que iban a reformar a VOX, pero han acabado siendo parte del problema que combatimos. Pero, así como las cosmovisiones no son la carta de un restaurante, de la cual podemos escoger solamente aquello que más nos guste, la militancia tampoco tiene porque estar de acuerdo con el 100% de lo que propone una sigla, pues algo puede fallar, algo puede mejorar, pero si no estamos ahí para aportar nuestro granito, nada va a cambiar.

Siempre veremos fotos de familias acomodadas en el campo, pero nunca un marido peleando por sus ideas.

Y sí, es cierto, aunque el problema pueda ser en mayor medida de aquellos “sin bandera”, o los ya de moda “no quiero etiquetas”, las organizaciones también tienen cierta culpa por no aprovechar aquellos recursos de los que disponen. Y es que los milagros no caen del cielo, pues son los hombres quienes median y trabajan para obrarlos, por el honor que les requiere sus derechos, pero, sobre todo, sus obligaciones.

Pues seamos claros, independientemente de que seamos nacionalsocialistas, fascistas, falangistas, ¿no nos es de extrañar que no hayamos tenido ni siquiera un éxito moderado? No vivimos tiempos estables y, como muy bien decía Ramón Bau en una de sus conferencias, nuestras ideas tendrán un resurgir (no al instante, claro está), pero ello será gracias a la inestabilidad política, social y económica que vivimos.

Pero, aun así, ninguna organización ha sabido sacar provecho de la crisis del 2008, ni tampoco de la inestabilidad política que vivimos, ni del problema inmigracionista, ni de los problemas que tienen los trabajadores, que tan sólo con coger un libro de Engels, sabríamos que incluso en su época, el trabajador de esa Inglaterra materialista hasta la médula tenía mayor bienestar (real) que los trabajadores de hoy.

¿Y cómo puede ser esto? Puede ser que ninguna organización haya dado en la tecla adecuada. Ya no solamente es que quizá no haya surgido un líder adecuado y que nuestra sociedad está aletargada -como dicen algunos-, sino que, quizá, a veces intentamos imitar aquello que vemos fuera, por no hablar de que las organizaciones españolas, o bien son culturales y nada más que culturales, o bien son de calle y nada más que de calle, o bien son políticas y nada más que políticas.

Pero ahí deberíamos ver un grave error. Pues la organización que es política, no puede obviar el núcleo duro desde el que se sostendrá, que se ha formado mediante la cultura y que únicamente crecerá por la calle. Del mismo modo, que aquella que es de calle, no puede obviar la cultura para dar ejemplo a aquellos que quiere convencer, como tampoco puede olvidar sus objetivos políticos a medio o largo plazo. Y la que es cultural, tampoco puede obviar el trabajo de calle, pues de lo contrario, nunca atraerá a la sangre nueva que permita revitalizar la llama, como tampoco puede ignorar el futuro político que le llegará, pues sus ideas existen para conquistar, no únicamente para preservar.

Cultura y acción no son incompatibles, sino que son la clara representación del poeta-guerrero, del ideal máximo. Complemento el uno del otro. Ese debe ser el trabajo de toda organización, que de sus entrañas surja el mito de un nuevo amanecer. Pero sin un frente amplio de acciones, sin una representación local, sin un espíritu combativo y con un crecimiento escaso, nunca veremos el mañana.

A fin de cuentas, no hablamos de ceder en calidad, para sobrevivir mediante la cantidad, sino de que esa calidad no se pudra, no se envejezca, únicamente por “miedos y temores”, pues como dice Pierre Vial, hemos escogido el camino de los malditos y nosotros conocíamos los riesgos.

Diría alguno que los jóvenes desean acción, que los adultos desean política y que los ancianos desean cultura. Pero todos deseamos un poco de todo, y todo ello puede estar reunido en una misma formación.

FRENTE OBRERO Y SU REALIDAD

Finalmente, hay que darle al César lo que es del César. Y es que el Frente Obrero ha obtenido algo que ninguna de nuestras siglas ha podido conseguir en años. ¿Pero qué es realmente el Frente Obrero? ¿Podemos considerarlo como una de nuestras siglas?

Cartel del Frente Obrero por la campaña de las elecciones generales del 23-J.

Cuando hablamos del FO, nos debería venir una reminiscencia de aquello que fue el Aufbruch, un periódico publicado por el KPD, donde una facción interna, cada vez más amplia y activa, intentaba encontrar la síntesis entre el comunismo y el nacionalismo. Todo ello bajo una cita de Lenin, la cual rezaba así: “Si la causa del pueblo se convierte en la causa de la nación, ¡entonces la causa de la nación se convierte en la causa del pueblo!”.

Pero, aunque podemos reconocer que el FO ha roto los esquemas actuales de esa falsa izquierda, atada -y no por obligación- al liberalismo, también podríamos decir que se mantienen alejados de aquello que algunos desearían.

Pues, es cierto, ha habido una crítica a la destrucción de la familia, como también denotan su patriotismo o, incluso, además de ese discurso socia, también en los últimos meses han iniciado una campaña contra la inmigración masiva, que nos ha sonado más dura que la de VOX. Pero, desgraciadamente, con todo lo positivo que puedan tener, donde incluso la autoclasificación de “patriota revolucionario”, nos pueda sonar a “nacional revolucionario”, siguen siendo contrarios al nacionalismo (bajo la premisa de que únicamente puede ser burgués) y de las ópticas políticas nacional revolucionarias.

Es decir, si el Frente Obrero pudiera tener un homologo histórico, en cuanto a esto, sería probablemente el Partido Social Francés, de François de La Rocque, que, aunque del otro “extremo”, rompió los moldes, pero tampoco quiso posicionarse a favor de los nacional revolucionarios de manera oficial.

No por ello, el FO puede dejar de considerarse como una opción fuera de la dicotomía de la derecha y la izquierda, pues realmente así se les puede ver, como un partido “muy de izquierdas”, pero con elementos de “derechas”.

El problema surge cuando entre sus componentes encontramos que, la cúpula, probablemente en su totalidad, forma parte del Partido Marxista-Leninista (Reconstrucción Comunista). Y no habría ningún problema, se ha visto en la historia a partidos comunistas “muy patriotas” y “muy nacionalistas”, el problema surge cuando empezamos a pensar que, en realidad, la nueva cara del FO no es más que una estrategia política.

Aufbruch.

Estas sospechas no son infundadas, sino que, el hecho de que el PML-RC esté detrás de casi la práctica totalidad de la cúpula, nos hace pensar que hay algo más. Quizá, como otros partidos, el FO en realidad solamente ha considerado esta estrategia para atraer a aquellos rezagados, cansados de la política tradicional. A los que atraen a un nuevo ideario y de esta manera, hacer crecer lo que hasta no hace mucho era un partido residual.

No olvidemos que esta misma estrategia la hemos visto otras veces, tanto en España como en otros países, como aquellos que se fueron a VOX “por ser la única esperanza”, pero hoy han olvidado el mensaje que profesaban, pues la corriente se los ha llevado.

Pero, además, en las quedadas del FO, es un tanto extraño el secretismo que a veces tienen con aquellos que forman o formaran parte del PML-RC, siempre manteniendo las distancias con aquellos no tan interesados, quizá por disconformidad con el marxismo o por el motivo que sea.

En cualquiera de los casos, si realmente el FO no está haciendo uso de una estrategia política para atraer a más militantes, podríamos comprenderlo como un partido fuera de la izquierda y de la derecha. Pero, además, somos conocedores de que esta estrategia puede resultar fatal a medio plazo, sobre todo cuando dentro del partido de Vaquero, existen sectores que sienten ese mensaje e incluso, con una mayor radicalidad.

¿Pero es a esta sigla a la que debemos apoyar? Mi respuesta es no. El partido de Vaquero debería dar un gran cambio, el suficiente como para considerarlo como uno de los nuestros, como un James Connolly de nuestros tiempos. Pero se mantiene alejado.

Por ello, para que nuestro futuro esté realmente asegurado, no podemos hacer más que apoyar a nuestras siglas, a aquellas con las que nos sintamos identificados, haciendo comunidad, creciendo juntos y ampliando frentes, para no estancarnos en la nada.

Nacional revolucionario, si quieres cambiar algo… ¡Milita! ¡Fórmate y Milita!

Christian Revolutionarii

3 comentarios sobre “La muerte del compromiso”

  1. Desde luego la militancia NR o NS esta en decadencia de entrega, eso es evidente pero tengamos en cuenta que la situación para un NS-NR es MUY distinta que para uno de FO o de izquierdas heterodoxa.
    Los NR-NS sabemos que no hay posibilidades a medio plazo (y largo medio plazo), y la represion es mucho mayor, asi que la constancia es mas importante que la acción intensa.
    VOX es del sistema, capitalista y sionista, nada a esperar de ellos.
    Los de FO podrían tener cierto éxito, no tienen represión legal ni social y parte de Sumar, etc podrían unirse a ellos.
    Así que nuestra lucha es mucho mas dura, sin esperanza mientras el propio sistema no caiga en una enorme y brutal crisis interna.
    CONSTANCIA Y NO CAMBIAR LAS IDEAS POR VOTOS

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    1. Gracias por su respuesta Bau.

      Estoy de acuerdo en que la situación para el NS-NR es distinta a la que tiene el FO, pues la represión es mucho más dura y el FO como mucho puede hablar de amenazas y retrasos a la hora de obtener permisos para actos en la vía pública, etc.
      Pero también creo que la decadencia militante hace mucho, es decir, pese a la represión, realmente podría haber cierta influencia social, por pequeña que fuera, siempre y cuando todos aquellos que alegan ser de los nuestros, realmente llevarán a cabo una vida revolucionaria con una militancia decente. En cambio hay miedos, nihilismo y cuando no, una autocondena al ostracismo.

      No creo que ese deba ser (ni tampoco fue) el espíritu con el que se construye una opción revolucionaria. Pues aunque todo esté perdido, hay que seguir dándolo todo en el frente, pues ese es el verdadero espíritu combativo. Es más, diría que si incluso un espíritu tan pesimista como Cioran encontró un pequeño rayo de luz en Codreanu, el resto también podemos encontrarlo.

      También creo que a veces fallamos a la hora de enfocar nuestros esfuerzos. Muchos pierden el tiempo en cuestiones que dejaría para los historiadores, o a la hora de querer convencer al pueblo, no se hacen campañas adecuadas, incluso a veces desde el «área» se hacen más campañas parecidas a las de la derecha, que las de un movimiento popular, llegando a olvidar en muchas ocasiones el «socialismo» del nacionalsocialismo.

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    2. Gracias por su respuesta Bau.

      Estoy de acuerdo en que la situación para el NS-NR es distinta a la que tiene el FO, pues la represión es mucho más dura y el FO como mucho puede hablar de amenazas y retrasos a la hora de obtener permisos para actos en la vía pública, etc.
      Pero también creo que la decadencia militante hace mucho, es decir, pese a la represión, realmente podría haber cierta influencia social, por pequeña que fuera, siempre y cuando todos aquellos que alegan ser de los nuestros, realmente llevarán a cabo una vida revolucionaria con una militancia decente. En cambio hay miedos, nihilismo y cuando no, una autocondena al ostracismo.

      No creo que ese deba ser (ni tampoco fue) el espíritu con el que se construye una opción revolucionaria. Pues aunque todo esté perdido, hay que seguir dándolo todo en el frente, pues ese es el verdadero espíritu combativo. Es más, diría que si incluso un espíritu tan pesimista como Cioran encontró un pequeño rayo de luz en Codreanu, el resto también podemos encontrarlo.

      También creo que a veces fallamos a la hora de enfocar nuestros esfuerzos. Muchos pierden el tiempo en cuestiones que dejaría para los historiadores, o a la hora de querer convencer al pueblo, no se hacen campañas adecuadas, incluso a veces desde el «área» se hacen más campañas parecidas a las de la derecha, que las de un movimiento popular, llegando a olvidar en muchas ocasiones el «socialismo» del nacionalsocialismo.

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