Putin recuerda a Polonia cuánto le debe a Stalin

De este modo se expresaba Putin con altivez, delante de los micrófonos, a propósito de la imponderable labor que su homólogo soviético desempeñó en la fundación de la nueva Polonia:

«Y gracias a la Unión Soviética, gracias a la posición de Stalin, Polonia recibió una cantidad significativa de territorio en el Oeste. Territorios de Alemania. Es exactamente así. Los territorios occidentales de la actual Polonia fueron un regalo de Stalin a los polacos. Nuestros amigos en Varsovia lo han olvidado, nosotros se lo recordaremos».

Este regalo a Polonia de tierras alemanas —tierras que jamás en la historia habían sido polacas— se efectuó al precio de un brutal genocidio de sus habitantes en tiempos de «paz».

Tras la derrota alemana, alrededor de 12-16 millones de alemanes étnicos fueron expulsados con feroz sadismo de las tierras que habían habitado sus antepasados durante siglos y empujados hacia el Oeste en formas que escapan a la imaginación de una mente «humana». Torturas, palizas, violaciones, esclavitud o muerte por inanición y agotamiento en largas marchas a pie, se convirtieron en el día a día de estos civiles, en su mayoría niños, mujeres y ancianos, que tuvieron la desgracia de conocer la paz soviética, auspiciada y aplaudida por el capitalismo occidental.

Los cálculos más conservadores estiman en no menos de medio millón las víctimas mortales de las limpiezas étnicas protagonizadas por los vencedores en Europa Oriental al concluir la contienda, y las más altas ascienden a varios millones. Nuestra camarada Ursula Haverbeck es una de las pocas supervivientes vivas de este crimen impune.

Mientras que las democracias occidentales se esfuerzan por silenciar las atrocidades que perpetraron contra una población civil indefensa, sus compinches rusos se las recuerdan con estima y añoranza, como un símbolo de su vieja amistad antifascista que valdría la pena recuperar.

Alemania le fue arrebatado el 34% de su territorio como consecuencia de las dos Guerras Mundiales. El 43% si contamos la separación forzosa de Austria. La población civil de estos territorios padeció un brutal genocidio a manos de las potencias vencedoras.

Hoy que muchos «alternativos» fantasean con Putin o flirtean con el comunismo ortodoxo españolista por oponerse al progresismo woke, las palabras del señor de la nueva Rusia han de servir para recordarnos a los revolucionarios europeos cuán lejos estamos de todo ellos.

Ni OTAN, ni Putin.

Ni capitalismo, ni comunismo.

No hay alternativa en ningún bando.

La actual guerra es un juego de poder dentro del mismo Sistema, materialización del enemigo eterno al que combatimos.

Pablo Sáez Pardo

* Sobre las limpiezas étnicas de alemanes en la posguerra, recomendamos el siguiente artículo de parte contraria. Pese a contener ciertas concesiones al relato de los vencedores, ofrece una panorámica bastante completa del genocidio que padecieron los alemanes de Europa Oriental:

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